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ventajas y riesgos de una decisión osada

9 de junio de 2021

09/06/2021 – 21:24 Actualizado: 09/06/2021 – 21:24

Durante años, los relatos más optimistas sobre el futuro del bitcoin y las criptomonedas han basado sus opciones de éxito en su creciente aceptación a nivel mundial. Este año, sin ir más lejos, la disposición de Tesla a aceptar pagos con bitcoin (posteriormente revertida) representó un hito que contribuyó a estimular la escalada de la moneda digital a cotas récord antes del reciente revés.

En ese camino, la decisión adoptada este miércoles por el Parlamento de El Salvador de aprobar el bitcoin como moneda de uso legal representa un paso adicional de no escasa significación, por tratarse del primer país en dar este paso. Las alzas superiores al 8% que registraba en la tarde del miércoles la mayor criptomoneda por valor de mercado bien podrían entenderse como una muestra de la buena acogida que ha tenido la noticia en el mercado, aunque la extrema volatilidad que caracteriza a este activo hace difícil ligar cualquier explicación racional a sus movimientos.

Lo cierto es que su uso en El Salvador hará poco por favorecer un empleo masivo del bitcoin. Al fin y al cabo, con un PIB de poco más de 27.000 millones de dólares (equivalente al de una comunidad autónoma como Asturias), el pequeño país centroamericano ni siquiera se cuenta entre las 100 mayores economías del mundo, según los registros del Banco Mundial con datos de 2019. Sin embargo, se podría sospechar que tras El Salvador otros países podrían seguir sus pasos y, de hecho, algunas informaciones apuntan a que algunos diputados estarían proponiendo un movimiento similar en Paraguay o Panamá.

El bitcoin puede facilitar el proceso de cobro de remesas, clave para El Salvador

Unas intenciones que obligan a cuestionarse los porqués. Y en este sentido, no es baladí que haya sido la primera economía que haya creído conveniente adoptar el bitcoin como moneda de uso legal. Como señala un informe publicado esta semana por Bank of America, “las monedas digitales tienen el potencial de abordar muchas limitaciones prácticas de los servicios financieros en los países pobres. Más del 50% de los adultos en los países en desarrollo no tienen una cuenta bancaria. Las monedas digitales podrían reducir sustancialmente los costes de transacción y permitir más actividades económicas. Esto sería un gran impulso para el crecimiento económico”.

En el caso particular de El Salvador, el propio gobierno ha señalado que un 70% de la población está excluida de los servicios financieros tradicionales. Y esto resulta especialmente gravoso para una sociedad en la que hasta el 21% del PIB, según datos del Banco Mundial, proviene de las remesas enviadas desde el exterior. Esto provoca, como advierte Raymond Torres, director de Coyuntura Económica y Análisis Internacional de Funcas, que el proceso actual de cobro de las remesas resulte demasiado largo, complejo y costoso para los salvadoreños. El bitcoin podría convertirse en una forma cómoda de simplificar el proceso.

Foto: El Salvador aprueba el uso de bitcoin El bitcoin sube más de un 13% tras su declaración como moneda de curso legal por El Salvador

E.P.

Sin embargo, como el propio Torres advierte, la recepción de cualquier cobro en bitcoin somete a las partes involucradas a una enorme incertidumbre sobre las cantidades que maneja, dada la citada volatilidad que caracteriza a la moneda y que puede provocar cambios en su valor de varios puntos porcentuales en cuestión de minutos. Establecer un mecanismo de conversión al dólar suficientemente rápido puede ser esencial para reducir los riesgos que asumen los salvadoreños que reciben cualquiera de estos cobros en la moneda digital, pero no será una tarea sencilla.

Cabe señalar que, aunque asumida como moneda de uso legal y por tanto como mecanismo de pago, bitcoin presenta una serie de inconvenientes que siguen haciendo poco razonable su uso para intercambios comunes de poco valor, ya que los costes de transacción son elevados y su volatilidad dificulta la fijación de precios. Por ello, incluso quienes se muestran más esperanzados en torno al futuro del bitcoin lo conciben más como una reserva de valor, una especie de oro digital, que como una moneda.

Como parte del sistema monetario, bitcoin puede llegar a tener un efecto desestabilizador

Pero en un entorno tan competido como el de las criptodivisas (con varios cientos de ellas creadas y otras muchas, incluso oficiales, en ciernes) esas deficiencias, unidas a las preocupaciones por su fuerte impacto climático, suponen unos lastres que ya han llevado a algunos analistas a pronosticar que la primacía del bitcoin está amenazada y que pronto podría verse destronada por cualquiera de sus iguales. Perspectivas tan poco halagüeñas no parecen la mejor carta de presentación para un activo que aspira a competirle al oro un prestigio labrado durante siglos.

Además de todo esto, la adopción de monedas digitales por países emergentes presenta una serie de amenazas para la estabilidad financiera de estos. Tal y como señalan en Bank of America, un mayor desapego de las monedas locales al facilitarse el acceso a otras divisas internacionales, la posibilidad de que las criptodivisas resulten inflacionarias o una fuerte desintermediación financiera que ponga en dificultades a los bancos del país son algunas de las amenazas a las que podrían enfrentarse los países que decidan transitar esta senda, para la que aún no hay una hoja de ruta definida.

Ante estos riesgos, El Salvador puede sentirse en parte protegido por el hecho de que su sistema monetario ya es desde hace dos décadas plenamente dependiente del dólar estadounidense, por lo que no se juega la estabilidad de ninguna moneda propia. Pero ni siquiera esto parece suficiente para afirmar que los peligros de basar parte de su actividad económica en un activo tan inestable sean limitados.

Durante años, los relatos más optimistas sobre el futuro del bitcoin y las criptomonedas han basado sus opciones de éxito en su creciente aceptación a nivel mundial. Este año, sin ir más lejos, la disposición de Tesla a aceptar pagos con bitcoin (posteriormente revertida) representó un hito que contribuyó a estimular la escalada de la moneda digital a cotas récord antes del reciente revés.