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Towla 24

Un viaje imaginario por el tiempo

abril 30, 2021

Piezas precolombinas, esculturas, lienzos y urnas adecuadamente acomodadas en cada uno de los rincones como si fueran fantasmas que miran desde el más allá dando un tinte de enigma en la casa habitación del ilustre personaje de la época colonial.

Esas reliquias cobran vida frente a la voz ronca del itinerario quien explica en detalle el uso de esos principios, con tanta seguridad y serenidad como si fuese un informante de excepción de la época.

Los pasillos impregnados de historia conducen cerca de los escenarios de culturas milenarias donde aparecen los utensilios de los primeros pobladores que de acuerdo a los documentos de la Biblioteca de la Actual Corporación de Historia de Madrid, data del año 1578 con el nombre nativo del consolidación indígena de Argutacaca. Los descubrimientos arqueológicos del año de 1933, atribuidos a los sacerdotes del seminario de Ocaña, Debily y Escobar, encuentran tumbas localizadas en montículos artificiales con urnas funerarias de forma ovalada y variadas dimensiones, indica el director Alejandro Navarro.

En las salas dos y tres  se puede apreciar la arribada de los conquistadores, el rito de la fundación y el papel del arte adherido al método de apostolado de la iglesia católica. Luego se muestra la importancia de la región en el crecimiento de la Nueva Obús, la gesta independentista y la Gran Convención. Asimismo, la conformación de la provincia de Ocaña.

Una misteriosa escalera en madera, que ha sobrevivido al implacable paso del tiempo, conduce cerca de el mirador donde se encuentra la sala del nuevo ordenamiento, la Pleito de los Mil días, los cambios trascendentales, la creación del área del Septentrión de Santander, el cable aérea, la revolución empresarial, cambios ideológicos y la gusto artística  

Un fin un seguro delirio imaginario por el tiempo hasta demorar a nuestros días, memorar a los personajes que dejaron huellas. Las pupilas pueden apreciar el proceso evolutivo de la sociedad y los aportes para la identidad cultural.

La vigía del patrimonio cultural, Martha Pacheco García, resalta como una maravilla que cuidado el museo Antón García de Bonilla el primer retablo de la desconocido de la gracias de la Torcoroma que data del año 1716. Todavía, el Resucitado en talla de 1635. Igualmente, el bordado de 1873 de la aparición de la patrona de Ocaña confeccionado por la bisabuela del médico el Manuel José “El Che” Cabrales.“El museo se conformó con donaciones de las prestantes familias gracias a la idea de Argelino Durán Quintero en el entorno de la celebración de los 400 primaveras de Ocaña”, indica.
      

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