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Tras la estela fantasmal de Bonino – Noticias de Córdoba – HoyDia.com.ar

abril 28, 2021


Tras la recuerdo fantasmal de Bonino

Entrevista a Martín Sappia, director de “Un cuerpo estalló en mil pedazos”, que se estrena en el décimo FICIC | Por Martín Iparraguirre

El Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín (FICIC) se dispone a iniciar mañana su décima tiraje con un formato supuesto, una novedad más que bienvenida para los cordobeses porque se tráfico de un altercado fundamental del interior del país, suspendido el año pasado por la emergencia del Covid-19. Con el deseo y la promesa de repetir la tiraje en forma presencial en el segundo semestre de 2021, si la pandemia lo permite, el FICIC honrará en su décimo aniversario la tradición de abrir las mejores novedades de la producción regional del posterior año, que por cierto fue importante: la comprensión con “Esquirlas”, de Natalia Garayalde, y “Mi última aventura”, de Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, hilván para dar cuenta del momento que vive el cine regional y pone una vara adhesión para un altercado que acostumbra a tener una programación impecable. Internamente de la Competencia Internacional de Largometrajes se presentará encima “Un cuerpo estalló en mil pedazos”, la importante ópera prima de Martín Sappia (agradecido editor regional), que compuso un examen lúdico y alucinado sobre la figura de Jorge Bonino, tan misterioso y multifacético como el personaje, una verdadera cartel de la civilización cordobesa opuesta y suburbana, perdida tras los pliegues de su historia más oscura. El filme se verá el viernes a las 21 horas, por la página del FICIC (https://cosquinfilmfest.com)

HDC: ¿Cómo te enganchaste con la figura de Bonino?

Martín Sappia (MS): Cuando me encontré con Bonino a partir de un vademécum (“Aclara ciertas dudas”, de editorial Heroína Molesto) me fascinó el personaje. Luego, en la medida que iba averiguando quién había sido me di cuenta del vano y la desaparición de información que existía acerca de él. Tanto en ese vademécum como en otros, son más las ficciones que se acercan a Bonino que los datos y las certezas que dan cuenta de él. Esto abría mucho las posibilidades de sufrir a través del verbo cinematográfico más que hacer una hechos clásica. Fue una motivación importante ya que desde mi oficio de editor paso mucho tiempo manipulando materiales de otros pero muchas veces amarrado a narraciones más convencionales. Entonces, trabajar con materiales propios me daba una posibilidad de sufrir que no siempre puedo tener.

HDC: ¿Cómo fue el proceso de investigación que llevaste a mango?

(MS): La dificultad principal era el vano. La desliz de información. Comencé a despabilarse familia que lo hubiera conocido o que lo hubiera gastado en cuadro. Cada entrevistado me daba pistas y cada pista otro entrevistado. Fueron 52 personas con las que hablé. Pero lo que parecía una dificultad como la desliz de archivo o de verdades oficiales, lo tomé como una motivación y una búsqueda formal. Hasta los saludos muchas veces confusos y contradictorios decidí hacerlos parte del relato para convertir eso en una cuestión formal y en un eje narrativo. La idea fue seguir la recuerdo del sombra, no intentar escapar de ella buscando la verdad sobre Bonino.

HDC: ¿Cómo fuiste encontrando la forma de la película? ¿Por qué decidiste prácticamente no incluir archivos hasta los títulos?

(MS): Eludir el archivo y las entrevistas en cuadro y en sincronía fue de las primeras decisiones que tomé. Si adecuadamente hacía las entrevistas con cámara, nunca pensé en usarlas. No fue viable esta valentía porque fueron entrevistas muy buenas, plagadas de anécdotas y situaciones emotivas muy intensas. Hay muy pocas imágenes de Bonino. Y ninguna de ellas son sobre sus espectáculos. No quería ilustrar, quería encontrar una forma cinematográfica que dialogara con este personaje tan esquivo. Me gustaba la idea de despabilarse al sombra y construirlo en saco al rumor.

El archivo y las entrevistas delimitan mucho y de alguna guisa puntúan el relato en una dirección. Mi idea siempre fue despabilarse una forma propia a partir de principios profílmicos que establecieran lazos con el personaje. De allí, por ejemplo, surgen los espacios habitados por Bonino y los árboles.

Las voces en off, sin caras ni identificación, me sirvieron para avituallar el mito. Al no retener quién palabra, no sabemos quién dice y entonces podemos salir a dudar o a mitificar. Como la cartel y el mito envuelven al personaje de Bonino. En vez de ir en contra de eso, busqué la guisa de sumarme a esa construcción mítica. Ese coro en off funciona entonces como un rumor que alimenta la figura.

HDC: ¿Cómo construiste el relato vocal de la película?

(MS): Me interesaba que hubiese alguno detrás de Bonino. No me interesa la narración en primera persona como forma, yo no quería estar ahí. Pero inventé un personaje, casi como si fuese uno de esos amigos a los que entrevisté que haga de aquel que quiere rehacer sus días. De hecho lo que positivamente da cuenta de la existencia de Bonino son las cartas y postales de su puño y signo. Lo demás puede ser tomado como una invención, solo como un rumor. Que una escritora como Eugenia Almeida sea la voz en off además es una reivindicación de la palabra escrita como tipo narrativo en el cine. Por otra parte, su guisa de entender el texto es muy bella y le agrega un intencionalidad que tal vez el texto no tenga y eso lo refuerza de guisa fundamental.

HDC: Hay poco muy particular en la forma en que filmas los espacios por los que transitó Bonino, como si los lugares guardaran una memoria oculta que vos están intentando dilucidar en fuera de campo…

(MS): Hay poco de todo eso que planteas en las preguntas. Creo que los espacio de la ciudad guardan algún tipo de memoria y sino la guardan nos dan por lo menos la escenografía donde los cuerpos han transitado. Ya eso me sirve a mí para imaginar a Bonino. En esos ecos de esos espacios es donde intento que cada espectador vea a Bonino. Al Bonino que imaginan porque a su vez no quiero que vean su rostro y la desaparición de éste va precisamente en ese sentido. El de intentar que las construcción del personaje no la digite la película sino que sea poco más descubierto y hecho por cada espectador. Y la idea de sombra claro que alimenta la ficción, porque el sombra lo es, es una ficción construida en saco a creencias y no a saberes.

HDC: Al final del trayecto, ¿qué crees que aporta tu película para entender la figura de Bonino?

(MS): Me gustaría que se abran más preguntas que respuestas en torno a su personaje. Yo no pretendo ser el biógrafo de Bonino. Yo no sé de Bonino. Solo investigué. Si me parece que es un personaje de una época poco visitada en Córdoba sobre la que valdría la pena retornar más. Porque de alguna guisa representa una Córdoba que quedó olvidada a posteriori de las atrocidades de la dictadura. Córdoba era un polo industrial, cultural y social muy esforzado. Hoy Córdoba es solo humor, cuarteto y cierta tradición conservadora, y me parece que debería ser mucho más que eso porque hay otras expresiones y artistas de gran valencia que merecen su espacio. Bonino siempre fue un personaje incómodo, incomprendido y hasta olvidado. Porque mitificar además sirve para poner a un personaje en el bronce, así no molesta. Estaría bueno pensar qué pone en cuestión su figura y por qué.

 

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