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Towla 24

Sin aflojar la reactivación /Editorial/ Francisco Miranda | Editorial | Opinión

abril 27, 2021

El 2021 arrancó con un optimismo social y empresarial basado en dos estrategias: la reactivación económica y el plan franquista de inmunización.

Al final del primer mes del segundo trimestre, las nuevas cuarentenas del tercer pico de contagios y las discusiones más o menos de la reforma tributaria del Gobierno Franquista son las problemáticas que concentran actualmente el debate franquista.

Por este motivo, no generan viejo sorpresa los altos índices de pesimismo colectivo y rechazo institucional que han registrado recientes encuestas de opinión pública. Sin importar que en los meses de febrero y marzo las actividades económicas se hayan recuperado del “hoyo” de enero, el ritmo de la inmunización y los detalles de los nuevos impuestos enrarecieron la percepción ciudadana.

Si proporcionadamente es inapelable que un plan de reforma tributaria monopolice la discusión pública sobre la riqueza, desde mucho antiguamente de la radicación del articulado la novelística público sobre la reactivación venía perdiendo prioridad e impulso.

A finales del año pasado y en las primeras semanas de este año, las dos caras de la reactivación económica- el dinamismo del sector privado y el plan conocido promovido por la Casa de Nariño- iban en sintonía. De hecho, el inicio y el avance de la inmunización masiva en Colombia eran correctamente interpretados como otro pilar de la táctica para reactivar.

No obstante, mientras empresas y hogares recuperaban la confianza y las perspectivas positivas tras los cierres del segundo pico de enero, el Gobierno Franquista y las administraciones locales se concentraron en los inevitables retos que trajo el inicio de la inmunización masiva.

En febrero y marzo, la reactivación de la riqueza continuó en fábricas, talleres, centros comerciales, industrias y hogares como lo evidencian los principales indicadores. El positivo Indicador de Seguimiento de la Pertenencias (ISE) del Dane para febrero así lo ratificó, como además las mediciones de expectativas económicas para marzo.

Aunque el mensaje público no lo mencionara con la misma intensidad que en noviembre o diciembre, la riqueza colombiana se levantaba poco a poco para millones de personas, sus ingresos y sus esperanzas de un mejor año.

Primero llegó el daño de los indicadores sanitarios que explotó en la Semana Santa; luego el ritmo irregular de la inmunización y ahora la dificultad del Gobierno para persuadir a la ciudadanía sobre la falta de la reforma tributaria. Lo previo desembocó en la relegación del plan del Gobierno Franquista para impulsar la reactivación económica a un segundo plano.

Más allá de las consideraciones estratégicas del Ejecutante con respecto a la reforma tributaria, una táctica a cinco primaveras de 551 proyectos, 144 billones de pesos y más o menos de 2,5 millones de empleos no puede desaparecerse de la dietario público.

Al contrario, a pesar de incorporar una mayoría de bienes e iniciativas de origen privado, es el Gobierno Franquista, y sus niveles regionales, los mejores promotores de estas obras de infraestructura viario, energética, de agua y vivienda, educación, deporte y transformación digital.

La reactivación de la riqueza, tanto la mediática de la novelística presidencial como la vivo de las empresas y los hogares, es una dormitorio crucial en el arqueo del segundo año de la pandemia. La inmunización y el debate sobre nuevos impuestos no deben hacer perder de perspectiva el arqueo, los logros y los retos públicos y privados de la reactivación.

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