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Towla 24

Radio Perfil | Timerman

mayo 4, 2021

Hoy se cumplen 50 abriles desde que salió a la calle la primera estampación del diario La Opinión, la marca emblema de Jacobo Timerman y igualmente del periodismo expresivo. Porque La Opinión cambió la esencia…, reinventó el naturaleza de los diarios en papel. 

Amoldonado hoy, a Cristina Kirchner se le ocurrió pedir la inepto de la causa sobre el Memorándum con Irán. Héctor Timerman, el hijo de Jacobo, igualmente periodista, murió en 2018 procesado como excanciller por esa causa.

Se me ocurrió murmurar con su abogada, Graciana Peñafort, que es la flagrante Directora Jurídica del Senado y todos los domingos escribe en el portal de un ex La Opinión, Horacio Verbitsky. Peñafort hizo una relación de amistad con Timerman. Le pregunté si Héctor le hablaba de su padre…

“Hablaba mucho de su padre con todo el mundo, porque era una figura muy musculoso Jacobo Timerman. Lo es aún. Estamos hablando de un diario que cerró en 1977 y sigue haciendo historia. Yo no lo conocí personalmente a Jacobo, pero siempre me interesó su historia. Héctor le tenía mucho afecto, aunque reconocía que había sido un padre terrible”.

Quienes lo conocimos a Jacobo Timerman y conocemos a varios que lo conocieron más, creemos entender admisiblemente lo que significa “padre terrible”. Impetuoso, vehemente, mandón, sabihondo… Y un pedazo de historia. Dice Graciana:

“Yo leí el texto tremendo sobre su detención, ‘Preso sin nombre, celda sin número’, y a mí me impactó. Pero no podría asegurar que fue por su talento, sino por la historia detrás de ese texto, que ya la conocía pero no desde ese punto de pinta. Al principio, hay una número increíble. Él está en su celda, lo han torturado y se asoma por la mirilla, y enfrente hay otro ojo, desde otra celda, igualmente asomándose por la mirilla… Es tremendo… Tremendo”.

Sí. Es tremendo ese texto… Pero, ¿qué cuento depositario Peñafort de aquella relación padre-hijo?

“Vos sabés que, desde muy pequeño, Héctor se hizo peronista. Cosa que, en su clan, sobre todo para su papá, era una tragedia. Porque era profundamente antiperonista, Jacobo. Digámoslo: era matón. Y Héctor siempre contaba con mucho afecto: ‘A mi papá no le gustaba cero que yo fuera peronista, me peleaba todo el tiempo. Ahora, una vez que nos fuimos de receso a Punta del Este, a mí la estructura me llamó para que volviera. Y el que me llevó a tomar el ferry para retornar, fue mi papá. Yo siempre pensé que tenía que ser igual con mis hijas: no precisar estar de acuerdo para apoyarlas siempre”.

Pocos conocen los detalles del costado amoroso de ese vínculo, ahora me refiero al de la abogada con el representado a punto de sucumbir de cáncer. Concluye la sanjuanina:

“A mí me divertían mucho las historias familiares. Como el chiste que hacían sobre una tía que de tan quejosa le habían puesto ‘Mejami’, que es lamento en idishe. O a la mamá de Héctor, la mujer de Jacobo, le decían La Santa, porque era la única que le tenía paciencia al marido. Son esas anécdotas que te dan mucha ternura, porque estaba el Jacobo casi gigantesco en su dimensión pública y, luego, la cuento de la cotidianeidad y cómo la examen de su hijo Héctor iba de una a la otra dimensión sin suichear. De contar cómo había sido la primera visitante detenido a contar cómo habían vendido un piano que era de la origen. A mí siempre me pareció muy maravillosa la mitología, que todas las familias la tienen”.

Sí, sí, todas las familias tienen sus propias historias y sus mitos. Pero, claro, no en todas hay un Jacobo Timerman para contar.

 

por Edi Zunino

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