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Towla 24

Otro mapa en el Colegio Electoral

abril 30, 2021

Los resultados del censo 2020 están alterando la influencia de algunos estados en la política presidencial. Y aunque los cambios no influirán en las estrategias básicas de los partidos para obtener los votos necesarios para ascender a la Casa Blanca, sí son indicio del surgimiento de nuevos caminos.

Los datos del censo 2020 que se dieron a conocer esta semana resultarán en que 13 estados verán cambios en el número de votos que aportan al Colegio Electoral, el organismo que elige formalmente al mandatario. El patrón común es claro: Algunos estados del Cinturón del Óxido y del centro boreal del país cederán votos al Cinturón del Sol y entidades del oeste para los comicios de 2024 y 2028.

Los bastiones demócratas de California y Nueva York asimismo perdieron votos electorales, al igual que una parte de la región de los Grandes Lagos. Entre los beneficiados se encuentran Texas, Florida, Carolina del Ártico, Oregon, Colorado y Montana.

Los cambios no habrían significado mucho para la mayoría electoral del presidente Joe Biden en 2020. Si Biden se hubiera postulado en el plano flagrante, habría derrotado al entonces mandatario Donald Trump por 68 votos electorales, en punto de 74.

Pero las nuevas cifras muestran una clara transición. Detrás quedaron los días en que los republicanos gozaban de una superioridad casi absoluta en la centro sur del país, obligando a los demócratas a garantizarse victorias en el “Tapia Celeste’’, una serie de estados industriales en el boreal. En su punto, ahora ninguna de las dos regiones tiene una clara tendencia política.

“Son como dos trenes cruzándose en la tenebrosidad: El Cinturón del Sol tomando tendencia demócrata y la demografía del Cinturón del Óxido inclinándose en torno a los republicanos’’, dijo el encuestador demócrata Zac McCrary. “Pero esto no sucede de la tenebrosidad a la mañana, así que en 2024 veremos un Cinturón del Óxido muy competido, al igual que el Cinturón del Sol, y se podrán ver mayores divisiones entre los dos partidos en ambas regiones’’.

Para los demócratas, la situación les ofrece más caminos en torno a los 270 votos electorales requeridos para la presidencia que los que tenían cuando dependían de un sólido género de estados entre Minnesota y Pensilvania. Ahora, pueden perder Ohio, que ha dejado de ser un perenne estado en disputa y cuya tendencia flagrante es marcadamente republicana, e intentar aventajar la Casa Blanca con el apoyo de antiguos bastiones republicanos como Georgia y Carolina del Ártico.

Las últimas dos elecciones demostraron el cambiante acto de firmeza que deben transitar entreambos partidos. Tanto Biden en 2020 como Trump en 2016 ganaron estados que contenían un total de 306 votos electorales.

Biden lo logró con apretadas victorias en Wisconsin, Michigan y Pensilvania, y márgenes mínimos en Georgia y Arizona, estados del Cinturón del Sol que se inclinaron por los demócratas por primera vez en varias décadas. Trump había manada esos cinco estados cuatro primaveras a espaldas, y sus triunfos más reñidos fueron en la región centro boreal, con un maduro beneficio en Arizona y Georgia. (AP)

 

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