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Towla 24

Nota de opinión sobre la Superliga Europea • Diario Democracia

abril 26, 2021

Florentino Pérez, el superpoderoso presidente de Efectivo Madrid, es “el tipo que más daño le ha hecho al deporte castellano y al periodismo castellano”.

La definición que lanzó ayer el veteranísimo periodista castellano José María García seguramente tiene alguna exageración. Pero no tanta, dicen quienes han sufrido la costumbre de Florentino, octava fortuna de España, de escuchar siempre en boca de sus empleados que todas sus decisiones son sabias y correctas porque él, como lo definió una vez el exjugador Emilio Butragueño, “es un ser superior”. 

Algunos abriles a espaldas, cuando Jorge Valdano era director deportivo de Efectivo Madrid, el excampeón argentino, que suele tener habitante propia, osó discrepar con Florentino. Fue despedido.

En abriles de Carlos Menem presidente de Argentina le preguntaron al superempresario Alfredo Yabrán qué significaba el poder. Y él respondió que el poder era “impunidad”.

La impunidad, sabemos, termina siendo traicionera. Quien la ejerce cree que se puede hacer y sostener cualquier cosa. Y que no habrá consecuencias. Perfectamente, Florentino, uno de los constructores más poderosos de Europa, cometió destino la viejo desacierto de su carrera pública cuando hace una semana asumió su condición de padre y vocero de la Superliga europea, así presentada pese a que solo tenía equipos de tres países (Inglaterra, Italia y España). 

“Debería llamarse Torneo de las Tres Naciones”, ironizó Jaume Roures, capo de Mediapro, cuyo negocio de la TV estaba fuera del esquema y podía entonces sostener independientemente que esa Superliga de millonarios estaba destinada a un fracaso fulminante.

Lo que nadie imaginó fue que el fracaso fuera tan rápido. Que señores tan poderosos, con tanto mosca, supuestamente astutos y rodeados de séquitos que planifican siempre a su amparo podían ser tan pero tan torpes. No intuir que su esquema de Superliga cerrada y para ricos podía enfurecer a todo el fútbol y convertir a los villanos de la UEFA en héroes del fútbol popular. 

Muchos de los patrones de la fracasada Superliga tienen matriz de Estados Unidos. Puede entenderse poco más su error de cálculo. En Estados Unidos siguen sin entender al fútbol. O creyeron que terminarán domesticándolo al sistema Made in USA. Pero es más difícil de entender que Florentino, crecido él mismo como pibe rico sí, pero igualmente hincha de Efectivo Madrid desde la cuna, haya sido quien lideró el esquema y, peor aún, se convirtiera en el único que diera la cara cuando ningún otro se animaba a hacerlo. Lo hizo, por otra parte, con esa forma presuntuosa del poderoso. La teoría del derrame. Como yo tendré mucho mosca pues entonces les daré poco a ustedes, los más pobres. ¿Nadie le avisó a Florentino que no estaba hablando delante una Grupo de accionistas de sus compañías sino delante millones de aficionados que seguían su discurso por la TV?

Hay otros como él que además deberán dar explicaciones. Por ejemplo Joan Laporta, que en campaña rechazó la Superliga y, ya presidente, dijo que Barcelona adhería al esquema. Cuentan que el rojo que encontró supera los 1.300 millones de euros y que no sabe de dónde sacar mosca para retener a Leo Messi y al resto. 

¿Y Javier Zanetti? ¿No es el Pupi vicepresidente y cara símbolo de un Inter de propietario chino pero que además adhirió inicialmente al esquema? Se puede entender de Milan, que pertenece a Paul Singer y a su conocido Fondo Alimoche, pero cuesta pensar que Zanetti participara de equiparable desastre. 

Por poco no estuvieron los alemanes, porque ellos tienen que objetar a sus socios (los clubes en Alemania no pueden ser propiedad mayoritaria de las empresas). Ahora, en Inglaterra, cuna verdadera del esquema, dicen de copiar el maniquí germánico. Inasequible. No pueden echar a jeques, magnates, fondos de inversión y tiburones que la propia Inglaterra invitó en su momento para crear a la Premier League, la Lazo más comercializada del fútbol mundial.

Es tarde para desandar ese camino. El fracaso fulminante de esta Superliga que conmocionó la última semana al fútbol sirvió sí al menos para indicarle a esos tiburones que, en algún momento, todos tenemos un contorno. Florentino Pérez además.

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