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Towla 24

Mordaza se cierne sobre investigación científica en Brasil

mayo 1, 2021

Todos los manuscritos, artículos y compilaciones científicas producidas por el Instituto Pequeño Mendes de Conservación (ICMBio), organismo de investigación ambiental vinculado al Servicio de Medio Medio ambiente de Brasil, deberán ser evaluados por el director ayer de ser remitidos a publicaciones científicas, ediciones especializadas, agenda de eventos y similares.

La intrepidez entrará en vigencia desde el 1 de abril, en cumplimiento de la estatuto 151 publicada en el diario oficial el pasado 10 de marzo.

El contemporáneo director de Investigación, Evaluación y Monitoreo de la Biodiversidad de ICMBio –quien será responsable de evaluar los textos– es Marcos Aurélio Venâncio, teniente coronel de la reserva de la policía marcial del estado de São Paulo.

Venâncio es diplomado en derecho y diligencia pública y tiene experiencia en la formación de agentes públicos de fiscalización ambiental.

Creado en 2007, el ICMBio es un organismo notorio que investiga sobre biodiversidad, medio circunstancia y asuntos socioambientales. El Instituto administra 334 unidades de conservación ambiental distribuidas por todo el división brasileño.

En ICMBio hay incluso 14 centros de investigación que generan conocimientos sobre aves, primates, biodiversidad amazónica, mamíferos carnívoros y acuáticos, pueblos tradicionales y otros temas.

Uno de ellos es el Centro Tamar, obligado en todo el mundo por su trabajo de conservación de tortugas marinas. El año pasado solo este centro generó ocho artículos en revistas científicas internacionales, una décimo en un evento internacional, un capítulo de tomo, un trabajo de teoría de extremo, una disertación de habilidad y una teoría de doctorado. Antaño de la pandemia, en 2019, las producciones científicas del centro fueron casi 30.

La comunidad académica y especialistas en política ambiental y científica están alarmados con esta intrepidez que, afirman, puede significar una tentativa de censura a la producción científica brasileña.

“Encima del impacto en la producción y proyección del ICMBio a nivel doméstico e internacional, esta intrepidez sienta un peligroso precedente para todos nosotros, investigadores brasileños de todas las áreas, que tenemos el deber de informar datos de interés notorio”.

Luciana Barbosa, Universidad Federal de Paraíba, coordinadora del Clan de Trabajo en Medio Medio ambiente de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia.

La intrepidez, sin bloqueo, no es una sorpresa para los trabajadores de ICMBio. Según la bióloga Taciana Stec, que forma parte de Política por Inteiro, movimiento especializado en monitoreo de leyes ambientales, esta estatuto está en cadeneta con  el nuevo código de ética para los trabajadores de ICMBio, que rige desde mayo de 2020, y que entre otras cosas establece que el personal del Instituto no puede “conversar en nombre de la Institución si no está competente por la autoridad competente”.

Para Suely Araújo, experto sénior en políticas públicas del Observatorio del Clima, se proxenetismo de “una intrepidez autoritaria, sin propósito. Es un control innecesario, sin fundamento, que solo desmotiva al equipo”. Entre 2016 y 2018, Araújo presidió el Instituto Brasileño de Medio Medio ambiente y Bienes Naturales Renovables, entidad que, como ICMBio, depende del Servicio de Medio Medio ambiente.

“La ley que supervisa la conducta de los servidores públicos federales ya prevé sanciones como procesos judiciales e incluso el despido de servidores públicos que divulguen datos confidenciales, categoría que no se aplica a los planes de manejo de las unidades de conservación y datos obtenidos en investigaciones científicas, por ejmplo”, explicó Araújo a SciDev.Net por vía telefónica.

Sin bloqueo, la restricción impuesta a ICMBio no sería el único intento oficial de amurallar la arbitrio científica en Brasil, aunque aparentemente es el primero que se hace notorio.

El presidente de la SBPC, Ildeu de Castro Moreira, precisó a SciDev.Net que “no se proxenetismo de un caso incomunicación”.

“Ya hay varias situaciones que restringen la arbitrio de expresión y la arbitrio académica, así como la individual, en la que profesores e investigadores son acusados indebidamente, y incluso ordenanzas con normas institucionales que amenazan esas libertades”, afirmó.

“La SPBC y otras entidades científicas se han pronunciado en estos casos individuales; actuaremos contiguo al Supremo Tribunal Federal para que se respete la Constitución brasileña”, subrayó Castro Moreira.

La SBPC publicó una carta abierta expresando su preocupación por las consecuencias de la medida.

Para la investigadora Luciana Barbosa, profesora del Área de Fitotecnia y Ciencias Ambientales de la Universidad Federal de Paraíba y coordinadora del Clan de Trabajo en Medio Medio ambiente de la SBPC, la intrepidez pone en peligro el derecho a la información y a la transparencia de la investigación científica y puede causar serios perjuicios a la ciencia brasileña.

“El párrafo 9 del artículo 5° de la Constitución Federal garantiza la arbitrio de expresión incluso para la actividad intelectual”, recordó a SciDev.Net por WhatsApp.

“Encima del impacto en la producción y proyección del ICMBio a nivel doméstico e internacional, esta intrepidez sienta un peligroso precedente para todos nosotros, investigadores brasileños de todas las áreas, que tenemos el deber de informar datos de interés notorio”, añadió.

En una nota de la consultoría de comunicación de ICMBio, enviada por correo electrónico frente a los requerimientos de una entrevista de SciDev.Net, se señala que “no hay censura. Cualquier publicación que se pretenda hacer en nombre del organismo seguirá siendo analizada previamente, sin bloqueo, ahora, de forma delegada al director del dominio y no por el presidente del organismo”.

Peligrosos circunstancias

A inicios del presente mes, la presidencia del Instituto de Investigación Económica Aplicada circuló un documento interno en el que señaló que la divulgación de investigaciones desarrolladas por el instituto debe tener la aprobación previa de la dirección.

Y hace pocos días, el sitio The Intercept Brasil reveló una serie de amenazas en las redes sociales contra Lucas Ferrante, investigador del Instituto Franquista de Investigaciones de la Amazonía (INPA).

Ferrante publicó artículos en revistas de renombre como Science y Nature evaluando el desmantelamiento de las políticas ambientales por parte del contemporáneo gobierno brasileño, y predijo el colapso causado por la pandemia en Manaos, hacienda de Amazonas.

En 2019, los datos del monitorio del Instituto Franquista de Investigaciones Espaciales (INPE) mostraron un aumento de la deforestación amazónica de 88 por ciento en comparación al periodo de junio de 2018 a 2019.

Bolsonaro y miembros de su gobierno intentaron desacreditar públicamente los datos. En una rueda de prensa, Bolsonaro dijo que “los datos son mentirosos. Vamos a chillar aquí al presidente del INPE para conversar sobre eso y zanjar con el tema”, logrando tener eco incluso en la prensa extranjera.

Al despellejar públicamente sus afirmaciones, el entonces presidente del Instituto, Ricardo Galvão, fue separado del cargo, lo que generó una conmoción internacional. En 2021, Galvão recibió el Premio a la Independencia y Responsabilidad Científica, de la Asociación Chaqueta para el Avance de la Ciencia (AAAS).

“En los 14 centros de investigación del ICMBio existen instituciones que son anteriores al propio Instituto. Deconstruir esto es deconstruir una larga historia de investigación en el dominio ambiental en Brasil”, lamentó Suely Araújo.

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