Saltar al contenido
Towla 24

Moldiz, la discusión es sobre dignidad y economía – La Razón

mayo 1, 2021

El respeto a la Dignidad de las personas es producto de un derrochador proceso histórico que logra un brinco cualitativo con el comienzo del Estado Reciente, y, es este, que por sus propias contradicciones produce otro nivel cualitativo con el Estado Social y Tolerante de Derecho, asimismo conocido como el constitucionalismo social.

Hasta inicios de este siglo, en los programas de criminología se mostraba que el positivista Lombroso sustentaba su racismo evolucionista en Comte y antiguamente en Darwin (siglos XVIII-XIX) cuando ya Foucault (Foucault, 1976) había retrotraído ese sustento a los siglos del Medio Evo tardío e inicios del Renacimiento.

Conocer el cómo se origina, desarrolla y utiliza ¿nos permitirá proponer alternativas para dificultar su reproducción? Este es el combate, consideramos, de la criminología desde nuestra indo-afro-latinoamérica.

La evidencia del racismo en la concepción antropológica de los estudios criminológicos de Cesare Lombroso, es solo el punto de partida en la retrospección históricocultural de cómo se construye este herramienta de indignidad humana. Hoy, en el inicio del tercer milenio de la era cristiana, este herramienta está presente no solo en Europa, sino asimismo en nuestra indo-afrolatinoamérica en su núcleo cultural, repartido en diferentes generaciones, niveles socioeconómicos y pigmentaciones dérmicas. Exploramos cómo y por qué el proceso discriminatorio comienza desde la perspectiva física en los griegos, su proceso de acumulación con el hebraísmo, el cristianismo romano, la influencia de un invasor «extraño» como Atila, las cruzadas contra los herejes demoniacos, la Inquisición católica, el “renacimiento” y los nuevos mundos y su colonialismo. Incluso, los mecanismos de dominación y el «brinco» de la racionalidad y el cientificismo necesarios para su hegemonía. Finalmente, el determinismo biológico del siglo XIX y, obviamente, los estudios de Lombroso, conocido como el padre de la criminología.

En las sociedades nómadas como en los primeros milenios de las sedentarias, la belleza estuvo vinculada a la “reproducción” biológica y asimismo a las deidades, que al haberse “hecho” humano (Egipto) se vinculó a la casta. Y, es a partir de los griegos que la belleza tiene una mutación, por su sinceridad material —geográfica principalmente—, que asimismo implicó la discriminación, hasta la matanza, de su opuesto: la Vergüenza.

Esa construcción se ve fortalecida con la expansión romana y el avance de las religiones monoteístas, y acelerada cuando el cristianismo se torna en poder al ser “oficial” y más aún cuando es poder existente e instrumentaliza a la Escolástica, la “Santa” Inquisición y las Cruzadas, logrando poder “ilimitado”.

Será a partir del “descubrimiento”, “cruce” o “invasión” de los nuevos mundos que esa acumulación sociocultural dará un brinco en la coartada de la nueva colonialidad de los “nuevos” mundos. Será a partir de allí que el poder posa sus fanales y bolsas de peculio en la intelectualidad que justifica una supremacía cultural, “étnico” (se divide al mundo) y geopolíticamente, discriminadora de lo sometido. Llega a su punto más parada en el siglo XIX, con la emergencia de la criminología positivista, y al maduro división de la barbarie a inicios del siglo XX.

La discriminación por color de piel, mal emplazamiento “racismo” (porque reproduce la colonialidad eurocéntrica), ha penetrado hasta el ADN cultural en nuestra indoafro- latinoamérica por lo que, asimismo desde la criminología, se debe contribuir en su desmontaje. 

Alejandro Colanzi Zeballos es criminólogo y profesor universitario. Correo: acolanzi@ gmail.com

Configuración