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Towla 24

Los actores políticos frente a las movilizaciones

mayo 5, 2021

Mientras que el partido de gobierno ha sido señalado de “estimular” los excesos policiales, se cuestiona asimismo el papel pasivo de otros sectores frente a lo que ocurre en las calles.

Las denuncias por posibles excesos policiales durante el paro doméstico se acumulan en las principales ciudades del país. Incluso, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Colombia reclamó que miembros de su comisión recibieron amenazas, agresiones y hasta disparos de uniformados en la tenebrosidad del pasado lunes en Cali. Y mientras las alertas por los abusos de la Fuerza Pública se apoderan de las redes sociales, cada vez más se cuestiona el papel que han cumplido -o dejado de cumplir- los distintos actores políticos del país en medio de las movilizaciones, en las que se reportan más de 1.000 casos de violencia policial y poco más de 30 muertos por estas mismas acciones irregulares.

(Lea: Piden que Pacto Histórico y Coalición de la Esperanza condenen los bloqueos en el Valle)

Cada sector ha tomado una posición distinta. El Centro Demócrata plegó sus fuerzas a honra del Ejecutor. Aunque en un principio el partido de gobierno marcó distancias con el presidente Iván Duque frente a la reforma tributaria, los últimos pronunciamientos dejan ver el rechazo a las protestas de los últimos días. “El presidente Duque, al retirar la reforma, dejó ver con sinceridad que el vandalismo y las vías de hecho ocurridas durante el paro doméstico nadie tenían que ver con esta. Se comercio de un siniestro plan de la izquierda radical y criminal, financiada por el narcotráfico, para desestabilizar la democracia colombiana”, se lee en un comunicado de la colectividad, donde algunos piden hasta la declaratoria de Estado de conmoción interior.

Los pronunciamientos han venido acompañados de una ojeada marcada por conceptos ideológicos traídos de las nuevas derechas a nivel internacional. Esto se evidencia en el la calificación de “revolución molecular disipada”, expresada por el expresidente Álvaro Uribe, que hace remisión a una teoría planteada por un obligado neonazi chileno. El exmandatario asimismo ha sido cuestionado por el papel que ha cumplido en la violencia que ha opacado las movilizaciones. El pasado viernes, Twitter dio de muerto un trino suyo en el que pedía apoyar “el derecho de soldados y policías a utilizar sus armas”. Esta comunicación fue considerada por la red social como una “ponderación a la violencia”.Para expertos, el manotear del partido de gobierno era “esperable”. Así lo indicó la politóloga Nadia Pérez, investigadora de la UNAB, quien dice que desde el Centro Demócrata se está buscando posicionar en la ciudadanía un discurso de militarización y hasta de desconocimiento de los mecanismos internacionales. Esto zaguero se reflejaría en el mensaje de la senadora Paloma Valencia, que calificó de “politizados” los pronunciamientos de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU. Para Jorge Iván Cuervo, analista y docente de la Universidad Externado, dichas posiciones son un intento de sacar interés político, lo cual se evidencia en que Uribe ha querido interpretar y contestar a las movilizaciones “estimulando los excesos que se puedan cometer”.

(Conozca: Brutalidad policial en el paro: radican moción de censura contra Mindefensa)

Por otro costado, los dos expertos coincidieron en que el paro no está enmarcado en un movimiento político particular. A pesar de que algunos han buscado tomar su vocería, no hay una representación verdadera de un sector político que pueda apropiarse de la movilización social. En palabras de Cuervo, “en estas protestas se acentuó la ruptura entre sociedad política y sociedad civil”. La profesora Pérez complementó dicha visión al proyectar que “otros sectores se han quedado desdibujados por importancia u omisión”. Esto se vería sobre todo en los partidos tradicionales e incluso en organizaciones que normalmente lideraban los paros -como los sindicatos- que no han tenido voces representativas y solo se destacan uno que otro por sus pronunciamientos.

De hecho, aunque partidos como el Rumboso y Cambio Radical fueron fundamentales para circunvalar la reforma tributaria, este papel no se ha traducido en representación en las movilizaciones ciudadanas. Poco similar estaría pasando con los partidos de izquierda, como el Polo Demócrata. Si acertadamente algunos de sus miembros, como los senadores Wilson Arias y Alexánder López, han denunciado los excesos policiales y hasta han hecho presencia en las calles, no han tenido el impacto suficiente para que se reconozca su vocería en la protesta. La errata de representación se ha pasado en el Congreso, que ha sido criticado por no “aparecer como institución”, aseveró Pérez.

Esta posición no solo ha sido expresada desde la sociedad. Varios congresistas, como el senador Armando Benedetti, critican abiertamente que el Constitucional no haya asumido la discusión de lo que está pasando en las calles. Por ejemplo, en la plenaria del Senado del miércoles pasado, ni siquiera se abrió el espacio para dejar constancias sobre el paro y la reforma tributaria, sino que entre proyectos se habilitaron pequeños períodos para este fin. Por otro costado, en la Cámara, se intentó que en la sesión de ayer se cambiara el orden del día para que se les diera espacio a las víctimas de los excesos policiales y a las organizaciones sociales, pero esto se negó con el argumento de que la plenaria de hoy se destinará para este fin.

Un paro en año preelectoral

La cercanía de las elecciones de 2022 asimismo ha enrarecido el dominio frente a las movilizaciones y la relación con estas. Por los lados del uribismo, según el docente Cuervo, existe una conciencia de que el mandato de Duque, la pandemia y las protestas les van a costar en los comicios de 2022. Esta sería la razón de la presente respuesta, lo que sería un intento de suavizar los daños. Por otro costado, desde el centro y las toldas petristas la examen sería más de precaución frente a la forma de acercarse a la movilización social y esto se estaría materializando en la modo como se han expresado.

En el caso del centro, representado por la Coalición de la Esperanza, el mensaje ha tratado de ser de mecanismo, al tratar que sus integrantes trinen de igual forma y hagan comentarios conjuntos. Sin confiscación, según la visión de los consultados, esta organización ha tenido el intención contrario. “Lo que intentan es mostrar mecanismo de que no hay personalismos, pero la ciudadanía no lo ha tomado así”. Cuervo coincidió en que esa organización lo que hace pensar es en “que todos son iguales”. En su concepto, se estaría desperdiciando la oportunidad de desactivar los extremos y emplear los espacios dejados por el uribismo y el petrismo.

(Lea asimismo: Duque instala mesa de diálogo doméstico tras siete días de paro)

En cuanto al llamado Pacto Histórico, la porte asumida por Gustavo Petro ha roto con los comportamientos de anteriores movilizaciones. El líder de Colombia Humana ha sido cauto y acotado en sus comunicaciones. Solo ha tenido tres pronunciamientos públicos -uno ayer del paro y dos en los últimos días-. A los fanales de Nadia Pérez, al principio se pudo interpretar esta organización como un silencio prudente, pero ahora, con los casos de violaciones a los derechos humanos, “se necesita que mueva la opinión pública para que denuncie los desmanes”. No obstante, los dos analistas coinciden en que la posición de Petro es difícil, ya que por cualquier costado le cobrarán sus posiciones alrededor de la movilización.

La actividad de las movilizaciones sociales de las últimas jornadas deja ver su ruptura con proyectos políticos e intereses de índole partidario. Estas han estado dominadas por la sociedad civil y por pequeños grupos sociales, incluso radicales. Aunque esto refleja una independencia frente a intereses políticos marcados, al mismo tiempo se convierte en un tema problemático. Amoldonado en estos momentos que el presidente Duque anunció la instalación de mesas de diálogo nacionales, no hay la suficiente centralización para sobrellevar estos planteamientos en voces que sean consideradas representativas. Un hecho que se vivió en el diálogo convocado por el primer mandatario en 2019 y cuyos resultados fueron limitados por este mismo hecho.

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