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Towla 24

La tecnología ayudará a reducir la inequidad en salud

abril 26, 2021

Cuanto más bajo es el nivel socioeconómico de una persona, viejo es el aventura de una mala sanidad.

Según la OMS, las inequidades sanitarias –diferencias sistemáticas observadas entre distintos grupos de la población– tienen un profundo costo social y financiero para las sociedades y los individuos. Sin importar el nivel de exposición de sus países, millones de personas se ven afectadas por estas brechas.

Factores como el nivel de ingreso, el sexo y el origen étnico, entre otros, contribuyen a seguir agrandándolas. Por ello, mejorar la sanidad exige un esfuerzo colectivo, interdisciplinario y transversal. Y en este desafío estructural, las tecnologías de información y comunicación están jugando un rol importante… y lo seguirán haciendo en un ambiente post pandemia.

La sanidad, sabemos, no es solo curativa, sino todavía preventiva. Hoy, no hay sistema capaz de hacer frente a una ola de pacientes en estados tardíos de una enfermedad con privación de atención urgente. Debemos avanzar cerca de reforzar la atención primaria con un enfoque preventivo. Insertos en el demarcación, estos centros son quienes mejor conocen a los pacientes.

La tecnología puede ser una aparejo secreto, por ejemplo, en establecer mejores sistemas de monitoreo y un empoderamiento de los pacientes sobre su propia condición sanitaria.

Pero en Pimiento, romper la inequidad en la sanidad es todavía romper la inequidad en el entrada a la información. Y es que la desigualdad en sanidad todavía parte cuando el paciente no tiene entrada a una sólida educación sanitaria. Todo lo que rompa esa desproporcionalidad contribuirá a mejorar la calidad y el entrada a prestaciones médicas.

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El afortunado necesita ser escuchado. Tener un problema y que nadie responda, o que esa respuesta tarde más de la cuenta, provoca frustración. Los sistemas de información, o herramientas como Inteligencia Industrial o de automatización (algunas ya incorporadas en otras industrias), van a permitir propiciar esa comunicación, evitando la saturación de los hospitales. Los avances del país en fibra óptica y 5G son noticiario positivas en esa dirección.

El gran desafío pasa por adoptar un cambio cultural, mirar de otra forma la sanidad. Una de las grandes brechas es que seguimos abordando los problemas desde silos aislados, que no conversan.

En las últimas semanas, el Centro Doméstico en Sistemas de Información en Vigor ha impulsado, adjunto a otros 30 actores latinoamericanos, el Movimiento Vigor 2030, una alianza para potenciar la transferencia de innovación a los sistemas sanitarios en ámbitos como interoperabilidad, caudal humano innovador y plataformas tecnológicas.

En fila con los Objetivos de Crecimiento Sostenible de Naciones Unidas, esta instancia colaborativa indagación transferir nuevas plataformas y herramientas a comunidades que asiduamente no son protagonistas de estas transformaciones. Creemos que desempeñarse de forma conjunta puede ser el camino para impulsar cambios significativos.

Como país continuamos estancados en esta transformación, careciendo de una memorándum de transformación digital que sea una política de estado y de prolongado plazo. Más allá de las contingencias, más allá de los gobiernos. La sanidad no puede seguir esperando y la pandemia abrió una ventana de oportunidad para acelerar los cambios que todos anhelamos. Las TICS están disponibles para contribuir en este proceso.

* Presidente del Directorio del Centro Doméstico en Sistemas de Información en Vigor

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