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Towla 24

La Superliga empieza a jugarse en los tribunales | Mis Derechos

mayo 1, 2021

Semifinal de la Champions entre el Vivo Madrid y Chelsea el 27 de abril.JAVIER SORIANO / AFP

El anuncio de una nueva competición paralela a la Champions League y fuera del control de la UEFA ha provocado todo un terremoto. Pese a que la levantamiento por la Superliga parece activo sido sofocada en poco menos de 48 horas, con la retirada de 10 de los 12 equipos fundadores, al esquema que lidera Florentino Pérez aún le quedan partidos que divertirse en el campo admitido. Así lo vaticinan los expertos. Por un costado, por el reconvención de las sanciones administrativas que puedan imponerse a los clubes participantes. Pero, sobre todo, porque romper con las reglas del negocio del fútbol en Europa es un asunto que afecta de empachado al Derecho de la competencia y al huido mercado. Un tema muy engorroso que puede gestar numerosos conflictos legales.

La idea de la Superliga europea no es nueva. El formato es similar a la Euroliga de baloncesto, que comenzó a disputarse en el año 2000. Se proxenetismo, en definitiva, de gestar más beneficios y aumentar la cantidad de mosca que se repartirían los vigésimo clubes que compitan en la élite.

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De momento, el primer gol lo ha impresionado la European Super League Company S.L., sociedad que aúna a los promotores de la Superliga, al conseguir un automóvil legal que prohíbe que FIFA y UEFA paralicen su esquema mientras se resuelve su demanda. El pasado 20 de abril, un auditoría madrileño dictó una serie de medidas provisionales para impedir a estos organismos realizar acciones que frenen el esquema, así como amenazas de represalias o sanciones, especialmente la de excluir de ninguna competición a los clubes o futbolistas que participen en ella. Sin confiscación, el presidente de la UEFA, Aleksandr Ceferin, ha seguido amenazando con no permitirles divertirse en la Champions.

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En opinión de Santiago Nebot, socio de Sport&MusicLaw, en principio, estas entidades podrían brindar un expediente sancionador. Aunque, añade, “sería difícil que diera tiempo a expulsarles de la Champions este año, a no ser que se aplicasen medidas cautelares”. Un correctivo que, para Rosalía Ortega, socia de DA Lawyers y premio a la mejor profesional internacional del Derecho deportivo ISDE 2019, estaría, no obstante, cogido con pinzas. “Ni en la reglamento de UEFA ni de FIFA existe ahora mismo una norma específica que permitiera sancionar”, afirma. Según defiende la abogada, esto solo sería posible “abusando de las típicas reglas de cajón de modisto”. Ahora aceptablemente, no ve claro que un auditoría madrileño pueda impedir a estas dos entidades privadas suizas aplicar su reglamento.

En cualquier caso, los letrados descartan que, por el momento, y poliedro que la Superliga está en estado de insensibilidad, vaya a castigarse a Vivo Madrid o Barça. “Ambas instituciones no van a iniciar dicha vía, sino la de exigir como requisito de inscripción que abandonen ese esquema”, opina Nebot. Se trataría de una regla antisuperliga para guarecerse de futuras aventuras privadas como la que ha incorporado recientemente la Agrupación italiana. Aun así, las normas tendrían que ser avaladas por las entidades competentes, “cosa que, en puridad, no debería ocurrir con la flamante justicia europea sobre patinaje”, añade Ortega.

La letrada se refiere a la sentencia del Tribunal Caudillo de la Unión Europea que avaló la inútil de las reglas de la Unión Internacional de Patinaje (UIP) que vetaban de por vida a los patinadores que concursaran en torneos no autorizados por vulnerar las normas sobre huido competencia. Un precedente que, para Nebot, no es trasladable porque, en ese caso, el campeonato en discordia era extenso.

En todo caso, los juristas coinciden en que el meollo de la cuestión está en el disección de si las conductas de una y otra parte son o no anticompetitivas: ¿Abusa la UEFA de su posición de monopolio? ¿es la Superliga una alternativa viable?

Para Pedro Callol, socio de Callol, Coca & Asociados, hay que partir de la colchoneta de que “tanto la UEFA como la Superliga son acuerdos entre clubes deportivos con probable poder de mercado”. Si aceptablemente, matiza Pedro Suárez, socio de Ramón y Cajal Abogados, no toda colaboración entre competidores está prohibida, el comportamiento de UEFA y FIFA “ha sido considerado provisionalmente como sospechoso de restringir la competencia por un auditoría castellano”. El abogado reconoce, no obstante, cierto valencia a los argumentos esgrimidos por estas entidades que apelan a las peculiaridades de la actividad deportiva. Entre ellos, apunta Callol, “la salvaguarda de la integridad de la competición y su inmovilidad financiero”. Es opinar, explica Nebot, que las medidas se adoptan “en beneficio del fútbol y de los clubes más modestos”.

De otro costado, debe analizarse si la creación de la Superliga podría implicar apartar del negocio del balompié a los equipos más pequeños. Para Ortega, “las entidades deportivas incursas en el esquema no están ausencia más que vendiendo un producto que es suyo: el show de su fútbol”. Nulo impide, añade la letrada, que el resto incluso lo hagan. Sin confiscación, esa consideración podría tambalearse desde el punto de clarividencia del Derecho de la competencia. Si aceptablemente, en principio, este emanación incrementa la competencia, “puede proyectar dudas derivadas de su carácter de club cerrado, no basado necesariamente en el mérito deportivo”, opina Callol.

Dada la magnitud de los intereses en engranaje, los abogados no dan por enterrada la iniciativa, y no descartan que intervenga la imparcialidad europea. Sin confiscación, más allá de la logística admitido que se adopte, lo acontecido hasta ahora revela, según Ortega, que hay que cambiar la situación. “Con el tiempo estaremos tan acostumbrados a la Superliga como a la NBA o a la Euroliga”, augura.

Clubes en formato franquicia

El fútbol europeo se podio en dos formatos mercantiles: sociedad anónima deportiva y club de fútbol. El emanación de la Superliga, opina Pedro Fernández-Villamea, erudito diestro en ‘compliance’, pone de relieve “la obligación de una enfoque graduado de estas sociedades alrededor de el concepto de franquicia deportiva que rige en el mercado norteamericano”. De esta forma, la diligencia de ingresos procedentes de los derechos de televisión y de taquilla se negociarían conforme al resultado contable final del año, y no tanto conforme a porcentajes previamente pactados al inicio de cada temporada. Eso sí, apunta, “con mínimos que aseguren la subsistencia del más débil”.

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