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Towla 24

la serie de Netflix languidece antes de llegar a su final por apostarlo todo a los giros sorprendentes

abril 30, 2021

Estoy convencido de que ‘El Inocente’, la nueva miniserie española de Netflix que se ha estrenado este viernes 30 de abril, va a ser un todo un zambombazo. Ingredientes para ello no le faltan, desde un atractivo reparto hasta una enigmática historia que invita a seguir viendo episodios hasta descubrir qué es exactamente lo que está sucediendo.

Cuando compartí mi opinión sobre sus tres primeros capítulos ya comenté que ‘El Inocente’ era un rompecabezas que en cada capítulo va añadiendo nuevas piezas, dependiendo del espectador tener confianza en que todo acabe encajando de una forma satisfactoria. Para ello, se echa mano de forma constante de los giros sorprendentes que obligan a replantearse todo lo que uno ha pasado hasta entonces de forma constante, pero llega un punto en el que corre el peligro de que todo te inicio a dar un poco igual.

De más a menos

Sobre el papel, la idea de construir cada episodio cerca de de las nuevas piezas de información que aporta un personaje diferente suena estimulante, ya que es una forma de brincar con los puntos de vistas y de añadir más riqueza al relato, pero a la hora de la verdad queda claro que los personajes son en verdad lo que menos importa en ‘El Inocente’.

En ‘El Inocente’ prima la historia en todo momento, dando igual donde transcurran los hechos -es Barcelona como podría ser cualquier otro sitio- e incluso quiénes son sus personajes. Si poco tengo que sostener a crédito del enfoque de Paulo, eso es que da en todo momento de tener muy controlado lo que quiere contar y cómo va a hacerlo, pero comete un error mortal convirtiendo a sus personajes en meras marionetas que tienen que hacer o sostener ciertas cosas para que la trama avance y no para que haya ningún tipo de crecimiento interior.

Esa es una sensación que ya surge en los primeros episodios, pero entonces hay mucho de presentación e incluso de brincar con el espectador aparentando una cosa para ser otra sin que resulte inverosímil, pero llega un punto en el que la historia de Mat, Olivia y compañía devore por completo cualquier tipo de identidad que pudieran tener sus personajes para someterlos a una sucesión de giros y sorpresas más o menos afortunadas que se extiende hasta incluso la panorama final de la serie en nueva demostración de que importa más la sorpresa que cualquier otra cosa.

Una afición muy clara

El Inocente Imagen Escena
El Inocente Imagen Escena

La cuestión está en que es, antaño o a posteriori, llega un punto en el que la conexión con los personajes es esencial para que un relato de estas características pueda conseguir el impacto buscado. En ‘El Inocente’ sucede exacto lo contrario, resultando cada vez más evidente que están vacíos más allá de su función como herramientas narrativas.

Desconozco hasta qué punto esto es poco que hereda de la novelística de Harlan Coben que adapta aquí Oriol Paulo, pero este postrero ya había demostrado en sus anteriores trabajos como ‘El cuerpo’ o ‘Contratiempo’ lo mucho que le gustaban los giros sorprendentes y ‘El Inocente’ acaba siendo un constante sucesión de ellos, construyendo así un castillo de juego que deslumbrará a algunos espectadores, no me cerca de duda, pero en mi caso se morapio debajo mucho antaño de que incluso se pudiera aplicar que lo que importa es el delirio y no tanto el final.

Escena El Inocente
Escena El Inocente

Es verdad que el reparto se muestra muy entregado a sus personajes y que Paulo sabe sacar de ellos lo que necesita para la historia. Ni uno de ellos está fuera de punto, pero siquiera hay ningún que transmita auténticas emociones. Ahí la serie parece seguir el camino de que esto podría suceder en cualquier parte, pero incluso que si cambiásemos por completo a los jugadores, poco saldríamos perdiendo.

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Y mira que hay dramas y tragedias en el pasado de todos ellos, pero luego incluso cuando parece querer poco con ellos en el presente, se siente como poco saliente de la nulo -pienso sobre todo en poco relacionado con el personaje interpretado por Alexandra Jiménez-, poco más que otro rotación con el que impactar al espectador que como poco que se haya trabajado la serie. Emocionalmente es un fracaso.

En resumidas cuentas

El Inocente Imagen
El Inocente Imagen

Habrá quien diga que lo importante de una miniserie como ‘El Inocente’ es que tiene una historia que engancha y está repleta de sorpresas a lo dispendioso de sus ocho episodios para que uno nunca llegue a aburrirse. Ahí pocas pegas puedo ponerle, pero una buena historia necesita incluso unos buenos personajes y aquí no hay ni señal de ellos, hasta el punto de que en su tramo final hasta el hecho de creerme o no lo que me vendían pasaba a ser secundario.

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