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Towla 24

La llegada del hombre a las islas aceleró los cambios en su biodiversidad

abril 30, 2021

Están entre las últimas regiones de la Tierra colonizadas por el hombre, pero las islas han padecido de una modo mucho más acelerada los cambios en su biodiversidad como consecuencia de esos asentamientos y de las actividades humanas.

Lo ha comprobado un equipo de científicos de numerosos centros de investigación de varios países, entre ellos de varias universidades y centros de investigación españoles, y sus conclusiones se han publicado hoy en la revista Science.

Para impresionar a esa conclusión, los investigadores han analizado el polen fosilizado de un total de 27 islas de todo el mundo y repartidas por todos los océanos, y entre ellas las de Gran Canaria, Tenerife y La Gomera, en España, y han comprobado que en cada una de ellas los cambios en la cubierta vegetal se acelera desde el momento en que son colonizadas por el hombre.

Cambios más rápidos en las islas colonizadas más tarde

Pero incluso que ese proceso de cambios es mucho más rápido en las islas que han sido colonizadas en los últimos 1.500 primaveras que en las que habían sido habitadas por el hombre con anticipación, en un periodo que albarca los últimos 5.000 primaveras.

En el trabajo han participado investigadores de universidades e instituciones científicas de numerosos países (Reino Unido, Nueva Zelanda, Países Bajos, Noruega, Dinamarca, Suecia o Australia), y entre ellos expertos de las universidades Autónoma de Madrid, Alcalá de Henares, La Hueco (Canarias) o el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales de Cataluña (CREAF) de la Universidad Autónoma de Barcelona y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La investigadora de la Universidad de La Hueco Lea de Nascimento ha precisado que el estudio ha consistido en comparar los registros paleoecológicos de las islas, que utilizan indicadores sobre la presencia o la actividad de organismos del pasado para reedificar los ambientes que habitaban en escalas temporales que pueden ir desde décadas hasta miles de primaveras.

Adscrita al Clase de Ecología y Biogeografía Insular de esta Universidad, Lea de Nascimento ha explicado a EFEverde que el polen fósil permite estimar la presencia y coplosidad de plantas en el pasado y reedificar las comunidades vegetales y su dinámica a lo amplio del tiempo.

Especies y ecosistemas más vulnerables

Los cambios que se producen en las islas son más rápidos que los que se registran en otros lugares, ha detallado la investigadora, y ha observado que precisamente a causa de su aislamiento y de la límite del espacio, las especies y los ecosistemas de las islas son más vulnerables en presencia de cualquier cambio .

Pero ¿son negativos todos los cambios que se producen en las islas tras los asentamientos humanos?. “Para la conservación de la biodiversidad los cambios son por lo caudillo negativos, aunque dependen de muchos factores, como el momento de la colonización, la civilización, el crecimiento tecnológico de los colonizadores, las especies o ecosistemas a los que afectan”, ha señalado.

Y se ha referido incluso a los medios positivos de esos asentamientos, aunque los ha circunscrito a la pluralidad cultural que se origina con los poblamientos de las islas.

Lea de Nascimento ha observado que “por definición” las islas son regiones vulnerables en cuanto a la conservación de biodiversidad y están sometidas a una presión “intensa” por parte del hombre, y ha aseverado que “probablemente la resiliencia de los ecosistemas insulares no pueda mantenerse si la intensidad del impacto humano continua a los niveles actuales”.

La duración del impacto humano dependerá de que esas actividades se mantengan en el tiempo, pero en muchos casos y aunque esas actividades desaparezcan los daños dejarán secuelas irreversibles; y la destrucción de los hábitats llevará a lo que los científicos llaman “deuda de cese”.

Desaparición de especies

“La degradación y pérdida de hábitats es tan intensa que algunas especies no van a poder recuperarse y acabarán por extinguirse en un futuro próximo, aunque no lo hayan hecho aún”, ha precisado Lea de Nascimento, quien ha insistido en que esto ocurre incluso a escalera continental pero que las estrategias de conservación deben tener en cuenta las particularidades de las especies y de los ecosistemas insulares.

En el caso canario, donde el periodo de ocupación es “intermedio” -los aborígenes llegaron a las islas hace al menos unos 2.000 años- los patrones de respuesta de Tenerife y Gran Canaria han sido similares a los de otras islas del mundo, ha detallado la investigadora, quien sí ha observado diferencias en La Gomera, donde el impacto sobre la manto vegetal no ha sido tan extraordinario, aunque ha afilado que se debe probablemente a la ubicación del sitio estudiado, una zona elevada con condiciones no tan favorables para el arraigo de la población.

“La manto vegetal en Canarias ha sufrido transformaciones importantes desde periodos prehistóricos, con cambios en la composición de especies, incluyendo extinciones y extirpaciones, y reducciones en la distribución llamativo de las principales comunidades vegetales, y estas transformaciones se han ido agravando con el tiempo”, ha concluido la investigadora de la Universidad de La Hueco. EFEverde

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