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Towla 24

La interna oficialista condiciona al Presidente

mayo 2, 2021

Alberto Fernández anunció las restricciones que ya rigen y que se extenderán por 21 días / Télam

El presidente Alberto Fernández intentó esta semana retomar el centro de la espectáculo con el diseño de una nueva táctica sanitaria para enemistar el recrudecimiento de la pandemia pero se topó con otra ruidosa interna, con la frustrada salida de Hacienda del subsecretario Federico Basualdo por el manejo de la cuestión tarifaria, que enciende las luces de temor sobre la conducción de la coalición oficialista en un año electoral en el que aún no comenzó la histórica tensión por el armado de las listas de candidatos.

El postrer día de abril pareció replicar los viernes agitados que han signado a esta delegación, como cuando el jerarca de Estado se vio obligado a echar del junta a Ginés González García por la aparición de un “vacunatorio vip”. En este caso la controversia oficial provino del intento del ministro de Posesiones, Martín Guzmán, de desplazar a su subalterno Basualdo del campo de acción de Energía, en teoría con el apoyo del jerarca de Salita, Santiago Cafiero, y del propio Fernández.

Pero el cuestionado funcionario, al que en Hacienda sindicaban como “un intelectual en un organismo sabido” que no logró segmentar los consumos para establecer el nuevo cuadro tarifario, tenía una prónuba poderosa: Cristina Kirchner. Se negociación de un cuadro de La Cámpora pero igualmente un investigador de la FLACSO con conocimientos en el rubro energético. “¿Está publicada la renuncia en el Boletín Oficial?”, ironizaba un dirigente de la agrupación de Mayor Kirchner cuando los canales de noticiario anunciaban la nueva. Con el valer de las horas, la lectura perdió fuerza y hoy el subsecretario de Energía sigue en su cargo.

DIFERENCIAS

La principal diferencia con el ministro de Posesiones es en la magnitud del descongelamiento del servicio eléctrico: Guzmán quiere dos ajustes en el año y su subordinado sólo uno, siguiendo la manda de la vicepresidenta de evitar que las subas tarifarias peguen en el saquillo del propio electorado. Pero igualmente hay desacuerdos con la metodología: el dirigente camporista quiere aplicar un subsidio “plano” como ocurría en la “Período Ganada” y no segmentar los consumos como pretende el discípulo de Joseph Stiglitz para que el servicio sea más costoso para los usuarios de stop poder adquisitivo. Ayer finalmente se publicó la resolución del ENRE que oficializó la suba del 9 por ciento para las boletas eléctricas de los usuarios de Edesur y Edenor. Era el mismo porcentaje que por la tinieblas del viernes aseguraban se iba a conceder cerca de Cristina. “Lo importante es que Basualdo se queda y solo se va a aplicar un aumento durante el año”, enfatizaban al defender la postura del funcionario kirchnerista.

El devenir del año electoral expondrá cómo el oficialismo logrará sortear esta controversia. El kirchnerismo logró anular el aumento en los pasajes del transporte sabido del AMBA que en Transporte habían pronosticado para marzo pasado. Con esta nueva estocada, no sólo Guzmán quedó débil sino que el impacto llegaría hasta el propio presidente. En el entorno del jerarca de Estado, con todo, aseguraron que el ministro cuenta con el respaldo de la Casa Rosada y que el cuestionado subsecretario podría alejarse de su cargo en un futuro.

En el fondo, lo que se discute, es si se aplica una política tendiente a acortar el débito fiscal y “tranquilizar la peculio”, como gusta aseverar al titular del Palacio de Hacienda, o el estado sigue aumentando la presencia a la sociedad para, así, gatillar desde la demanda la reactivación económica. Por ello, tanto en Provincia como en el Instituto País son más partidarios de establecer un confinamiento más ajustado para hacer frente a la pandemia y que eventualmente sea el estado el que auxilie a los sectores damnificados por el parate de la actividad.

CO-GOBERNAR LA ADMINISTRACIÓN DE LAS RESTRICCIONES

Conscientes de la magnitud de la crisis y de la obstáculo de los posibles que impiden reversionar los programas ATP e IFE de 2020, en el Ejecutante apuestan a co-gobernar la delegación de las restricciones. No hubo respuesta al pedido de la Provincia para establecer un candado severo durante dos semanas pero sí para continuar con la prohibición a las clases presenciales. Ayer sorprendió la “valentía personal” del gobierno de Axel Kicillof de adoptar “controles sanitarios” en los accesos a la zona ártico del GBA, que ocasionaron un caos de tránsito de ribetes cinematográficos, por parte de la Policía Porteño en una franja horaria en la que no estaba prohibida la circulación.

En el oficialismo ven posible un desacierto azaroso de la Corte Suprema de Ecuanimidad que dé ocasión al amparo presentado por la delegación de Horacio Rodríguez Larreta para avalar la comprensión de escuelas en caudal y, tal vez por eso, apostaron a establecer en el DNU publicado el viernes 30, una suerte de semáforo epidemiológico que anime a los distritos a tomar mayores restricciones si se superaran tres indicadores.

La norma clasificó a los distritos de bajo, medio o stop aventura, o proporcionadamente en alerta epidemiológica y, para ello, tuvo en cuenta tres parámetros que se obtienen por la comparación de los casos que hubo en los últimos 14 días con los de los 14 previos; su incidencia, el número total de positivos confirmados en los últimos 14 días por cada 100 mil habitantes; y la ofrecimiento lugar de camas de terapia intensiva.

Es en esta misma sintonía, y para contar con otra utensilio reglamentario, que Alberto Fernández anunció en su discurso el remesa de un esquema de ley para que el Parlamento le conceda poderes para establecer cierres en pulvínulo a “criterios científicos claros y precisos”. Desde la examen de Juntos por el Cambio, y igualmente constitucionalistas como Roberto Gargarella, advirtieron que esa derivación de facultades rozaría los “anticonstitucional” y se convertiría, a la postre, en una especie de “superpoderes”.

MESA DE SALUD Y EDUCACIÓN

Lo cierto que es que durante la semana el jerarca de Estado volvió a rodearse de expertos -del infectólogo Pedro Cahn parece tomó la propuesta de implementar el “maniquí teutónico” que Angela Merkel había anunciado en su momento para cerrar actividades en pulvínulo a la suba proporcional de los contagios de covid- y el viernes conformó una mesa de Vigor y Educación para monitorear la progreso epidemiológica y “retornar a las clases presenciales” cuando la situación así lo permita.

La ajuste del calendario electoral a los tiempos de pandemia igualmente expuso cierta desincronización en la coalición oficialista. Finalmente el ministro del Interior, Wado de Pedro, no concurrió el viernes a Diputados para despuntar a combatir la postergación de los comicios, tal como habían deslizado desde el entorno de Sergio Massa. Es que el titular de la cámara víctima había operado el acercamiento de los bloques opositores a la propuesta oficial.

Desde la planta víctima de la Casa Rosada aseguraron que serán “los diputados quienes debatan los tres proyectos presentados” para modificar las fechas de las elecciones legislativas. El esquema más probable hoy es el que prevé el 12 septiembre las PASO y el 14 de noviembre, las generales. Pero en medio de la presente incertidumbre, no sólo ocasionada por la pandemia, siquiera hay certezas de un cronograma preciso.

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