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Towla 24

La constricción del mercado laboral augura una crisis más larga | Opinión

abril 30, 2021

El contenido de la última EPA, dada a conocer ayer, muestra unos parámetros que pueden resultar paradójicos a primera horizonte. Los números del INE señalan que, entre enero y marzo, España interrumpió la ráfaga de dos trimestres consecutivos creando empleo y destruyó 137.500 puestos de trabajo. Pese a ello, el número de parados y la tasa de desempleo descendieron en ese período: marzo se cerró con 65.800 personas menos que buscan trabajo y no lo encuentran, lo que arroja un saldo de 3,65 millones de desempleados y una tasa de paro del 15,98%. La explicación de estas cifras aparentemente contradictorias tiene que ver con el tablado creado por la pandemia del Covid-19 y las medidas de restricción para combatirla. Así, la estadística no registra a aquellas personas en disposición de trabajar pero que no buscan empleo adecuado a la avalancha, cerca de 1,1 millones, ni siquiera a las más de 400.000 que continúan acogidas a los ERTE. Si uno y otro grupos se añadiesen a los resultados, la guarismo final de desempleados superaría los 5 millones. Por otra parte, y como cualidad representativo del mercado en tiempos de crisis, el abultado de los puestos de nueva creación se concentran en el sector notorio. Madrid y Cataluña aparecen como las dos comunidades donde el sector privado sigue generando empleo.

Más allá de esas circunstancias, la EPA revela algunas tendencias que permiten vislumbrar alrededor de donde camina la capital. Las cifras muestran un crecimiento importante del flujo de personas que dejan la ocupación y pasan a la inactividad, un total de 138.000 mayores de 60 abriles, lo que supone 30.000 más que las registradas un año antaño. Este engendro evidencia un clima de robusto desconfianza, fruto de la constatación por parte de este colectivo de las nulas posibilidades que tiene de retornar a encontrar un empleo a corto plazo y que es consecuencia de una crisis que se perfila como más larga de lo que inicialmente se preveía.

La radiografía que arrojan los datos de la EPA dibuja un mercado gremial que ha manido estrecho su tamaño y que se corresponde con una capital constreñida por el objeto destructivo de las medidas de contención de la pandemia, que fueron necesarias para doblegar la emergencia sanitaria, pero que han provocado la desaparición de miles de empresas y la destrucción de muchos puestos de trabajo. El comportamiento del empleo es una señal de advertencia sobre la duración de la crisis y debería ser un motivo poderoso para aprobar cuanto antaño las reformas estructurales que España tiene pendientes y que son fundamentales para su futuro.

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