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Towla 24

Importante distinción internacional a la viróloga Andrea Gamarnik

abril 27, 2021

Una de las figuras estelares del sistema verificado argentino acaba de ser elegida para integrar la Institución de Artes y Ciencias de los Estados Unidos, una sociedad creada en 1780 y que reúne a las figuras más destacadas de múltiples disciplinas artísticas y científicas con la idea de que trabajen juntos “para analizar nuevas ideas, indisponer problemas importantes para el mundo, y cultivar las artes y las ciencias” en pos del admisiblemente global.

Es Andrea Gamarnik, cuyo nombre estuvo muy presente desde el inicio de la pandemia porque a los 45 días de detectado el primer caso locorregional ya había desarrollado, próximo con su equipo de la Fundación Instituto Leloir, el primer test de anticuerpos para valorar inmunidad frente al SARS-CoV-2. Desde ese momento, se distribuyeron gratis a centros médicos de todo el país más de un millón de kits del test CovidAR, que se utilizó en ensayos clínicos, para hacer estudios epidemiológicos y de efectividad de vacunas.

“Es un momento tan difícil que cuesta celebrar –dice Gamarnik, cuyo colección de investigación trabaja sin refrigerio próximo enteramente a encontrar herramientas para controlar la pandemia–. Lo más escultural es que visibiliza y reconoce la investigación hecha desde la Argentina. En estas circunstancias, no queda lado a dudas de porqué la ciencia es importante, formar capital humanos, estar preparados. En nuestro laboratorio no nos alcanzan las manos, son tantas cosas las que podemos hacer…”

Gamarnik es un nombre de narración en el mundo. Formada en la Aquiescencia de Apoteca y Bioquímica de la UBA, hizo un posdoctorado en la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos, y volvió al país durante la crisis de 2001 para hacerse cargo del Laboratorio de Virología Molecular del Instituto Leloir. Desde allí, sigue realizando contribuciones fundamentales al conocimiento de la biología de distintos virus.

En 2006, Gamarnik y su equipo describieron cómo se amplifica el material hereditario del dengue. Este descubrimiento fue superpuesto a más de 50 virus transmitidos por insectos que causan enfermedades en humanos. Su trabajo incluso permitió entender “los rápidos procesos de acondicionamiento virulento que se observan cuando el dengue pasa desde el mosquito vector (Aedes aegypti y Aedes albopictus) a humanos y al contrario”, destaca el comunicado del Instituto Leloir que dio a conocer la distinción.

Entender las barreras biológicas que debe atravesar un virus para sobrevenir de una especie a otra –de mosquito a humano en el caso de dengue– nos permite descifrar los mecanismos por medio de los cuales emergen virus de animales para infectar humanos, como es el caso del nuevo coronavirus”, afirma la científica en ese comunicado.

En 2016, Gamarnik fue elegida como la investigadora más destacada de América latina para admitir el Premio L’Oréal-Unesco Por las Mujeres en la Ciencia. “Cuando, en tercer año de la maña, entré a un laboratorio y vi las carpetas, los instrumentos, pensé: yo quiero trabajar aquí –dijo en aquella oportunidad–. Descubrí que los virus son fascinantes, porque hacen cosas que uno no puede predecir. Estudié en la universidad pública y sentí que tenía que regresar y devolver lo que había recibido”. Y agregó: “Mi sueño es que la ciencia ayude a desarrollar un mundo mejor”.

Andrea Gamarnik fue incluida entre 252 nuevos miembros de la Asociación Norteamericana para el Avance de la Ciencia (AAAS, según sus siglas en inglés), entre los que incluso figuran otros dos argentinos radicados en Estados Unidos: Luciano Marraffini, bacteriólogo diplomado como biotecnólogo en la Universidad Doméstico de Rosario (UNR) y director de un laboratorio en la Universidad Rockefeller, en Nueva York, donde investiga la técnica de estampación genética CRISPR-CAS9; y la química Valeria Molinero, del Sección de Química de la Universidad de Utah, que usa simulaciones por computadora y métodos de mecánica estadística para investigar la interacción entre la estructura microscópica, la dinámica y las transformaciones de grado en materiales desordenados.

Entre los distinguidos este año incluso se cuentan el paleoantropólogo etíope Zeresenay Alemeseged, descubridor de los restos de Selam, una pupila de Australopithecus afarensis de 3,3 millones de abriles; la científica de computación de Stanford Fei-Fei Li; el creador y cineasta Arthur Jafa; la emprendedora de medios y filántropa Oprah Winfrey; el neurocirujano y corresponsal médico de CNN Sanjay Gupta; y el físico uruguayo Rodolfo Gambini.

Gamarnik se enorgullece de la contribución de los científicos argentinos al control de la pandemia, pero destaca que “Tenemos que componer un sistema verificado en serio. Tener buenos científicos no alcanza: necesitamos ciencia. Poder ocasionar información de cómo es la respuesta inmune a las vacunas que se están utilizando en el país, poco que permite que las autoridades de sanidad tomen decisiones es lo que en realidad nos hace notar efectos. Mis becarios están muy motivados, entregados a esta causa: a contribuir en lo que uno tiene al importancia, estudiar cómo son las variantes, si las vacunas nos protegen… Cada día se nos ocurre un esquema nuevo y nos embarcamos en lo que resulta necesario. Y cada vez somos más. Se sumó al laboratorio una colega que va a sobrellevar el CovidAR a tiras reactivas para hacer nuevos desarrollos diagnósticos, tanto para el SARS-CoV-2 como para dengue y otras enfermedades desatendidas e importantes en la región”.

Entre los títulos que persigue la Institución Norteamericana de Artes y Ciencias figuran defender los ideales democráticos, elevar el uso de la evidencia y el conocimiento, preservar la independencia, promover la multiplicidad e inclusividad

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