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Entrevista con Burning Caravan sobre su nuevo álbum Más allá del mundo – Música y Libros – Cultura

mayo 2, 2021

El nuevo portafolio de Burning Caravan es un delirio intergaláctico y una montaña rusa de emociones en la que la agrupación franco-chileno-colombiana mantiene su esencia con toques circenses. Toda una mezcla de sensaciones que llevan a quien lo audición Más allá del mundo, como perfectamente está célebre.

Como en un delirio a las estrellas, los primaveras no pasan para la agrupación de seis integrantes. Ya son nueve primaveras desde que se encontraron y decidieron salir una idea extraña pero espectacular: una mezcla de música con teatro. EL TIEMPO conversó con Francisco Martí, voz líder y compositor, y con Javier Ojeda, guitarra y director musical de Burning Caravan.

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¿Cuál es la historia de ‘Más allá del mundo’?

Francisco Martí: El disco fue hecho durante las cuarentenas. Cada vez que yo me podía escapar a La Amparo, nos veíamos y ahí surgían unas primeras cosillas. Las saber de las canciones nacieron cuando estábamos en cuarentena y en medio de la crisis del mundo y, a su vez, personal. Empecé a escribir como la posibilidad de abrirnos de este mundo más allá de él. Una posibilidad de ir a averiguar utopías. En otros lugares, y empecé a escribir eso como la continuación de los sueños de todas las cosas. Somos el mismo comunidad de aventureros de siempre, pero esta vez emprendimos un nuevo delirio: en una máquina que viaja a través del tiempo por diferentes dimensiones.

Claramente había una ansia de excarcelación y de salir y de salir de esta existencia. Con el tiempo, las canciones se fueron transformando cada vez más en una experiencia de delirio de autodescubrimiento. Es asegurar, ya no era tan importante el delirio con destino a fuera, con destino a el exógeno, con destino a otras dimensiones, sino que todo se fue tornando en un delirio con destino a el interior, un delirio introspectivo, y es un poco además lo que pasa en la obra y es que los personajes llegan a descubrirse a sí mismos, textualmente se encuentran consigo mismos, se encuentran con ellos en marionetas.

Javier Ojeda: Este disco ha sido el que hemos sacado delante más rápido. Puede ser porque éramos conscientes de que las cuarentenas continuarían. Era necesario beneficiarse el poco tiempo que teníamos juntos como facción. Todo empezó a surgir superrápido, a diferencia de otros discos, donde incluso teníamos canciones que habíamos compuesto hace primaveras. Este disco representa ese espacio de tiempo específico que toda la humanidad vivió. Eso fue interesante.

¿Cómo definirían este portafolio en cuanto a emociones?

Francisco Martí: En universal, las canciones de la Burning Caravan son emotivas. Siempre están ligadas a una emoción, a la optimismo, a la alegría, a la melancolía, al amor, qué sé yo… Siempre navegamos por diferentes emociones porque tiene una inspiración muy teatral. En el caso de este disco, cada canción está interpretada por una especie de personaje diferente. Estos personajes le aportan un color, una voz distinta a cada canción y, por supuesto, una emoción. Hay algunas que reflejan ansias de excarcelación… hay otras que son como la optimismo del delirio, como la máquina aeronáutica dimensional mecánica pedal de pie con todos sus dedos, hay otras que son melancólicas como Respuestas perdidas o el blusa que dice: ‘Hay un pedazo de cristalera que tengo atrapado en mi corazón’… Son canciones melancólicas. Como siempre, atraviesan por estas emociones.

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Ya no era tan importante el delirio con destino a fuera, con destino a el exógeno, con destino a otras dimensiones, sino que todo se fue tornando en un delirio con destino a el interior, un delirio introspectivo

Javier Ojeda: Y yo creo que la atraviesa de una guisa contrastante. Eso va conexo además a todo esto que vivimos porque todos hemos estado en una montaña rusa de emociones donde uno un día estaba alegre y acertado y el otro día estaba clavado en la cama sin asimilar qué hacer. El orden del disco está hecho premeditadamente. Pasa de un ska que es alegre y luego pasamos al blusa con la intención de resaltar aún más los contrastes emocionales que una persona puede habitar. Muchas veces la vida es así de contrastante y de esforzado emocionalmente.

¿Qué traen de nuevo en cuanto a lo musical?

Javier Ojeda:
Llevamos nueve primaveras juntos tocando y creo que este portafolio muestra mucha más reflexión. En el primero lo encaminamos con destino a el jazz cíngaro porque era el factor que nos unía mucho en ese momento. En el segundo abrimos un poco más las puertas y empezamos a meter otros fundamentos. Y el tercer disco fue una exploración en el que botamos las ideas y empezamos a coger propuestas en muchas direcciones. Y este cuarto portafolio es como la aparición de la exploración del disco susodicho porque aun cuando explora diferentes mundos musicales, lo hacemos de una guisa más madura; hay menos notas, pero mejor puestas, con más intención. El trabajo colectivo ahí es muy chévere porque uno siempre se nutre de todo lo que ha escuchado en su vida, gústele o no.

Yo creo que en este disco encontramos o seguimos encontrando nuestro propio lengua, que creo que es lo más difícil de hacer de una facción. A nivel musical exploramos diferentes ritmos, pero de una guisa más sensata. Es importante asimilar que hay menos notas, menos fundamentos, pero puestos cada uno por una razón. Creo que ha sido la reproducción más quisquilla que hemos hecho en nuestras vidas porque no dejamos tener lugar ni medio error.

Francisco Martí:
Para mí lo más importante es la síntesis que te da la experiencia. El hecho de tolerar tocando nueve primaveras creo que se siente más que nunca en este disco. Hay una cohesión y un sillar muy esforzado, muy sólido. Y creo que a nivel de propuesta me parece que cada canción es una exploración, pero que además es una propuesta que llegó a fraguar muy perfectamente.

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A ustedes siempre los ha caracterizado su teatralidad, ¿qué viene de nuevo en este aspecto?

Francisco Martí: Nuestra forma de trabajar la ámbito siempre es tanto musical como teatral. Es asegurar, no solo ensayamos el hecho de tocar muy perfectamente las canciones sino además elaboramos un guion de acciones. Hay indicaciones de interacciones que tenemos entre nosotros. Por ejemplo, en este disco algunas canciones empiezan con textos actuados entre nosotros que introducen una canción: “Hay una roca que viene sobre nosotros; no, somos nosotros quienes vamos con destino a la roca”… Hay varios momentos en los que interactuamos, nos perseguimos. Todo eso está guionizado, por otra parte de todo lo que pasa con las luces, el video… Si miras un guion de nosotros, pues, estamos a medio camino entre una obra musical de teatro y un concierto.

Javier Ojeda: Eso iba a asegurar. Evidentemente estamos llegando en ese punto difuso entre que ya no sabes si es una obra de teatro o un concierto. Estamos encontrando ese punto medio que a mí, en lo personal, me parece utópico ese punto de romper el concierto habitual, pero siquiera asegurar que es una obra de teatro en sí, sino que la clan tenga todos estos fundamentos del teatro que continuamente alimentan la experiencia en vivo para la clan.

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SIMÓN GRANJA MATIAS
REDACCIÓN DOMINGO

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