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Towla 24

Entender + El rally de las criptomonedas

abril 29, 2021

Con una jugada de resultados sin precedentes, las criptomonedas, con el Bitcóin a la persona, baten récords casi a diario. Solo acelerar 2021, la capitalización del mercado de las monedas digitales superó por primera vez el billón de dólares. Los avisos por parte de expertos e instituciones sobre una eventual burbuja de la criptomoneda no frenan a los inversores. Alberto Fernández, del IEB; Javier Castro-Acuña, de Bitnovo, y Miguel Antón, profesor de IESE, dan algunas claves y consejos.

Las criptomonedas están aquí para quedarse, y más cuando los ciudadanos están tomando consciencia de que sus ahorros cada vez tienen menos valía. Con una carrera alcista en los últimos meses, hay que preguntarse si estamos delante una burbuja o movimientos especulativos, y además si trastornar en estas monedas virtuales, el ‘oro digital’, es una buena opción

¿Burbuja o especulación?

Alberto Fernández. Profesor del Software Especializado en Blockchain e Innovación Digital del IEB

Los avances tecnológicos disruptivos siempre se han considerado una burbuja o con pocas posibilidades de triunfar al competir con el mercado al que sustituyen. La irrupción de Internet ha propiciado una revolución que comenzó con la sustitución del correo ordinario por el correo electrónico, para presentarse a lo que estamos viviendo, la anciano revolución financiera de los últimos siglos. La tecnología blockchain está provocando el cambio de muestra monetario y de la forma en que transmitimos ingresos.

De forma equívoca, se correlaciona el crecimiento de Bitcóin y la industria blockchain con el desastre la burbuja de las ‘punto com’. Al igual que ganancias pasadas no garantizan ganancias futuras, burbujas pasadas no garantizan burbujas futuras, precisamente en este momento en el que la burbuja está del banda de los bancos centrales. Los países desarrollados están imprimiendo más patrimonio que nunca en la historia, empobreciendo cada vez más a los ciudadanos, que ya han amplio los luceros a sistemas financieros más justos y seguros donde meter sus ingresos.

La capitalización de Bitcóin equivale ya al 5% del valía total del oro en el mundo

La forma más efectiva de explicar qué es Bitcóin es con dos palabras: oro digital. Así de sólido podemos entender cuánto pesa Bitcóin en oro y, por ende, el valía que aporta la tecnología blockchain. En el momento de escribir este artículo, la capitalización en dólares de Bitcóin equivale en torno al 5% del valía estimado total del oro en el mundo; ya empieza a tener un peso considerable. Respecto a dicho peso, Bitcóin superó el valía de una guepardo de oro por primera vez en noviembre de 2013. Ahora, el valía de un Bitcóin supera el valía de un kilo de oro y es con diferencia el mejor activo de la término.

Muchas voces empiezan a clamar que la criptoeconomía es una burbuja que está a punto de explotar. Delante esto, es importante tener en cuenta dos aspectos: el anciano respaldo de inversores institucionales y que la correlación con otros activos es prácticamente ínfima, incluyendo el oro que mencionamos antaño.  

La industria de blockchain tiene una previsión de crecimiento exponencial. Hasta un 40% de las empresas han incluido esta tecnología adentro de sus planes de transformación digital, de forma que el negocio entero de blockchain podría presentarse a más de 50.000 millones de dólares en el año 2025.

Es entendible que la especulación y la volatilidad de muchas criptomonedas a veces no nos permiten alejarnos del venidero mantra: «Las criptomonedas tienen valía solo porque la muchedumbre piensa que lo tiene». Esto es cierto en parte. Muchas criptomonedas se nutren de la especulación y lo puede presentarse a ser para que su ‘tokendigital tenga la máxima valoración posible. De hecho la mayoría de las que no consigan explotar casos de uso que efectivamente solucionan un problema correrá el aventura de desaparecer.  

¿Trastornar? Sí, pero con conocimiento

Javier Castro-Acuña. ‘Business controller’ de Bitnovo

Trastornar en criptomonedas puede ser una buena idea siempre y cuando se cumplan dos premisas: se entiende el funcionamiento del activo en el que se quiere trastornar y, al comprender los riesgos implícitos, solo se invertirá una cantidad de patrimonio que uno pueda permitirse perder.

Varios motivos pueden justifican la inclusión de una pequeña cantidad de bitcóin u otra criptomoneda adentro de un ‘portfolio’ de inversión, tal y como indicó hace poco el costado más holgado del mundo por capitalización, JP Morgan, cuando anunció que las criptomonedas podrían pesar hasta un 1% de las carteras de sus clientes.

Las criptomonedas suponen un cambio de muestra en el modo en que almacenamos y transferimos valía. Esta nueva tecnología podría provocar un nuevo orden mundial financiero o simplemente convertirse en una alternativa a las finanzas tradicionales y, en muchas ocasiones, los pioneros que invirtieron en nuevas tecnologías han obtenido buenos rendimientos

La población es consciente de que su patrimonio y sus ahorros cada vez valen menos

Una cartera diversificada es una cartera sana, razón por la cual hay quienes incorporan criptomonedas como ese ‘oro digital’ que les permite resguardarse de la inflación. En el final año hemos manido cómo la impresión sin medida de dólares y euros ha hecho que la población sea consciente de que su patrimonio y ahorros cada vez valen menos, lo que acentúa la desconfianza en gobiernos e instituciones e invita a contemplar nuevas formas de patrimonio descentralizado con difusión controlada y conocida.

Ver que la acogida crece con la entrada de inversores institucionales y que grandes corporaciones incluyen las criptomonedas en sus carteras y/o operaciones (MicroStrategy, Tesla, Visa o Paypal), transmite un mensaje de que esta tecnología en continua cambio ha llegado para quedarse.

Pero además hay riesgos. Hablamos de tecnología innovadora regida por protocolos informáticos, que pueden tener fallos en su programación o ser susceptibles de ataques. Estamos aún en la etapa auténtico y la volatilidad en las valoraciones está a la orden del día. Un +/-10% en casi nada horas para un administrador tradicional sería un movimiento descomunal, pero en el mundo cripto es poco habitual.

La no obligación de intermediarios financieros para la custodia es un armas de doble filo. Por un banda te otorga total autogobierno, pero además te exige plena responsabilidad ya que tus fondos dependen única y exclusivamente de ti, y sin el conocimiento y precauciones adecuadas, podría suponer una pérdida total. Y por final, regulación y fiscalidad, aspectos aún en progreso que pueden ser esencia en la toma de decisiones.  

Ojo con desafiar a comprar y entregar cada día

Miguel Antón. Profesor de IESE Business School

Algunos todavía os preguntáis: ¿debería comprar Bitcóin y otras criptos de una vez por todas o no? Y es que el FOMO (‘fear of missing out’ o miedo a perder el tren) nos acecha de modo constante. Nos lamentamos: ¡si hubiera comprado acciones de Amazon hace 10 primaveras! ¡si hubiera sido de los primeros en comprar Bitcóin!… sería tan rico como ese amigo de un amigo que compró al principio (nunca es un amigo directo, qué cotilla). 

Bitcóin es una moneda electrónica que nace hace 12 primaveras de manos de Satoshi Nakamoto, el incógnito más buscado de la historia, y que debería robar el Premio Nobel de Nuevas Tecnologías. Es difícil entender perfectamente cómo funciona, pero acomodaticio de comprar y entregar, y su precio ha subido mucho en los últimos meses. ¿Qué debería conocer antaño de trastornar en Bitcóin? Primero: puedo aventajar mucho patrimonio, pero además perder: es muy volátil. Su precio ha oscilado entre 6.000 y 60.000 dólares en el final año. Segundo: se supone que es una moneda, pero no se usa como tal, precisamente por lo volátil que es (nadie quiere comprar un cepillo de dientes con Bitcóin que puede que valga lo mismo que una casa adentro de un año). Tercero: está de moda porque Elon Musk (Tesla y SpaceX) ha comprado 1.500 millones de dólares de Bitcóin, y porque inversores institucionales están empezando a incorporarlo en sus carteras. ¿Por qué? Por la invención que esto supone: la tecnología blockchain.

Bitcoin, el primer blockchain, es una hoja de Excel enorme donde se escriben las transacciones entre personas, y no necesita de un costado que le dé soporte. La seguridad de ese registro lo da la democracia de miles de personas en el mundo. Esas personas, llamadas mineros, validan esas transacciones con un entretenimiento criptográfico que apetito quien más capacidad de computación tiene. Como en 12 primaveras nadie ha conseguido ‘hackearlo‘, se consolida como invento espectacular que permite transmitir valía ‘on line’ sin intermediarios. En los últimos primaveras, varios sectores de la caudal han ido incorporando blockchain para realizar registros seguros (los bancos para pagos internacionales, ‘supply-chain’, ‘healthcare’, etc). 

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¿Cuáles son los riesgos del Bitcóin en el futuro? El primero es que gasta una cantidad ingente de electricidad para mantenerse. Si pujamos por un mundo más sostenible, quizá no sea necesario pagar tanta electricidad en esto, y los gobiernos entren a regular con un impuesto a la huella de carbono, por ejemplo. El segundo es que el bitcóin no es un activo, y no genera beneficios. Vale lo que la mayoría dice. En ese sentido, el valía que tiene ahora está menos fundado que el valía que tiene una empresa que produce ingresos y servicios. ¿Cuáles son los beneficios en el futuro? Las criptomonedas están aquí para quedarse. Muchos bancos centrales (sobre todo China y Canadá) están en proceso de sacar sus divisas digitales. La revolución de las criptomonedas y los criptoactivos está a porción de camino, pero pasará a formar parte de la caudal de forma natural. 

¿Compramos? Mejor comprar un poco de criptomonedas (las principales y más conocidas) y dejarlas reposar en la cartera dos, tres, cinco primaveras, que desafiar a comprar y entregar cada día, donde se puede perder mucho patrimonio.  

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