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Towla 24

El tortuoso viaje de Cristina Kirchner y Alberto Fernández a lo incierto

mayo 1, 2021

La dimensión todavía no valorada de los mercadería sanitarios y económicos de la pandemia le impiden a Cristina Kirchner y a Alberto Fernández fijar una situación sobre la que establecer objetivos mínimos. Es impracticable que lo hagan. El Presidente acaba de renovar la fórmula del chiquero y el cerrojo que se aplica desde el medioevo para combatir los contagios.

Nulo retrata mejor la impotencia de un país y de su gobierno que no contar con las vacunas suficientes, la utensilio que otros ya están usando para inmunizar a la población contra el Covid. A lo urgente se agregó la permanente precariedad de un sistema de vigor que no alcanzó a ser suficientemente reforzado para afrontar una exigencia única.

El planteo de la acotación de las actividades es la única fórmula posible en términos sanitarios, pero todavía la más costosa para los dramáticos registros sociales y económicos de la Argentina.

La prohibición de actividades para evitar contagios es todavía una encerrona para el destino político del gobierno que toma esa valentía.

El país electoral saldrá del invierno diezmado por los indicadores sanitarios o asolado por la recesión, el desempleo, la inflación y el disminución. Las dos opciones son amargas y no puede descartarse que uno y otro fenómenos ocurran al mismo tiempo. Estos días de casos multiplicados en la zona más poblada del país insinúan ese tablas.

Una revés del oficialismo es un presagio posible como futuro es el antecedente de una mandato derrotada en su primera prueba electoral.

La Alianza que presidía Fernando de la Rúa perdió los comicios de medio término, en 2001, en un nefasto presagio de la crisis que arrastraría a ese gobierno pocos meses luego. Incluso Cristina perdió en sus dos elecciones de medio término, pero esas caídas tienen el valencia relativo de formar parte de un mismo ciclo político iniciado por Néstor Kirchner y continuado por su esposa.

La historia sirve de poco cuando el presente presenta datos inéditos, a los que se suman los errores no forzados de un gobierno. Frente a esa situación, el peronismo reunificado que lidera el kirchnerismo tiene mucho en contra y poco a gracia, pero no todo está perdido, ni mucho menos.

En su mensaje del viernes, Fernández nombró a la soga en la casa del ahorcado cuando dijo que sus medidas se tomaban sin cálculos electorales previos. El Gobierno ya negoció con la examen la postergación por un mes del calendario electoral, al amparo de los indicadores del coronavirus.

Las dos grandes expectativas del oficialismo tienden a diluirse entre la ocupación de las camas de terapia intensiva y los mercadería de la crisis económica. El kirchnerismo y sus aliados esperaban ganar a las PASO con una parte significativa de la población vacunada y bajo los mercadería de un rechazo de la actividad comparada con el derrumbe de la larga cuarentena del año pasado. A esos dos rudimentos, esperaba añadir el impacto que tiene en vastos sectores del país los ingresos de dólares de la soja.

Dos de esos tres supuestos están atravesando su peor crisis. Las dosis no terminan de ganar y las que hay están sometidas a un insólito tironeo de sectores frente a los que el Gobierno cede al chantaje, cuando no habilita privilegios como los vacunatorios VIP. ¿Por qué en medio de tantos muertos y contagiados habría que inocular primero a piqueteros, jueces o cuanto camarilla o sindicato se presente con credenciales de amistad o poder?

Siquiera la finanzas se reactiva y ahora volverá a sufrir los mercadería de la caída de la circulación y de las restricciones horarias. Los millones de la soja llegarán, pero no hay economista que se atreva a pronosticar el importancia de sus mercadería.

Al Gobierno le queda, sin incautación, una esperanza arreglado: la examen. En sus propios enredos y en su precipitada discusión sobre el liderazgo, Juntos por el Cambio no termina de aclarar los términos de su proposición política, duda sobre cómo preferir a sus candidatos y al punto que sí argumenta a los estímulos que le propone el oficialismo cuando ataca a sus rivales.

Una cosa es la habitual pelea por las candidaturas y otra, muy distinta, es la discusión más o menos abierta sobre la verdadera identidad del espacio, identificado ayer que nadie como la oposición al kirchnerismo. A su paso por Córdoba, Mauricio Macri dejó como definición a la coalición tópico que la pelea por las candidaturas deberá definirse en las PASO ayer que por acuerdos de dirigentes.

Horacio Rodríguez Larreta debe suceder tomado nota de ese criterio. A su proyección presidencial se la están enredando con disputas en su propia casa, la ciudad de Buenos Aires.

En esas indefiniciones y peleas se alimenta una de las mejores esperanzas del Gobierno. Cualquier político lo sabe: se puede estar mal siempre que el rival esté peor.

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