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Towla 24

El dólar mide la fiebre de la economía

mayo 1, 2021

Hoy comienza el botellín mes del año y se cierra la primera parte de un 2021 en el que se esperaba una rápida recuperación de la riqueza a tasas que aún no se revisan a la mengua de 4,5% por lo menos, eso a la luz de los pronósticos hechos por la banca multilateral y de los centros de investigación económica. El año pasado el PIB sufrió una caída histórica de 6,8%; en enero se recortó a 4,6%; en febrero se suavizó a 3,5% y se calma que en marzo las cosas sigan en rojo, pero cerca de ámbito positivo. Quiere sostener este calvario que, pasado un trimestre, no se ha empinado el camino de crecimiento.

Si se mira lo ocurrido en el cuarto mes del año, abril, la situación quizá vuelva a profundizarse, pues no hay motivos para esperar otra cosa. El relato de las frías cifras va por un camino mientras que por uno paralelo y simultáneo va la novelística del coronavirus que le pone un freno de mano a la reactivación. La riqueza de enero cosechó la indisciplina social de las fiestas de fin de año; las cosas se calmaron en febrero; marzo llegó con puente y Semana Santa, que hicieron repetir la historia, y abril se convierte en el mes más triste en términos de muertes y contagios.

Los costos de la pandemia sobre la riqueza no solo pueden hallarse en términos de crecimiento financiero, sino en el número de las personas que cayeron en la pobreza comparado un año con otro. Según el Dane, 3,6 millones de personas ingresaron a la condición de pobreza y 2,78 millones a la pobreza extrema. Un arqueo que solo impone retos al futuro y que depende de la agilidad en tomar medidas sociales e imperativos para hacer crecer la riqueza.

Las cifras de desempleo son un ambiente de la misma cara de la moneda. En marzo, la tasa fue de 14,2%, lo que significó un aumento de 1,6 puntos porcentuales frente a los resultados de marzo del año pasado cuando la tasa fue de 12,6%. La población desocupada está en 3,4 millones de personas, dicho de otra modo, 468.000 personas quedaron desempleadas si se compara con la número del mismo mes en 2020.

No son buenas las noticiero desde el frente macroeconómico. Lo único rescatable es el buen nivel de precios de las materias primas que alivian un poco las cuentas nacionales y el ingreso de un familia poblacional estrecho. El barril de petróleo en promedio se ha mantenido por encima de US$63; la libra de café casi toca los US$2 por libra y la carga de 125 kilos en el mercado restringido está por encima de $1,3 millones. Pero fuertes nubarrones se asoman para la riqueza franquista, especialmente en lo que tiene que ver con la banca multilateral y las firmas calificadoras de peligro.

Todo este panorama tiene un indicador que palabra por sí solo y es la tasa de cambio de pesos por dólar. Abril termina con una robusto devaluación de la moneda restringido que alcanza $3.720, el precio más suspensión del año, valía que esconde muchas preocupaciones sobre el rumbo que tome la riqueza colombiana, si no adoptan las medidas legislativas adecuadas que impidan o ralenticen una búsqueda afanosa de dólares para cubrirse en presencia de una ascensión de las protestas sociales y una amenaza política al maniquí financiero para las próximas elecciones. El comportamiento del precio dólar siempre refleja las presiones políticas locales, los precios de las materias primas, pero sobre todo las decisiones subyacentes de los inversionistas.

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