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El ambicioso plan de la Alianza del Pacífico: ser vista como una sola gran economía, influyente y poderosa | Internacional | Noticias

abril 28, 2021

Este miércoles se cumplen diez abriles de la Afirmación de Escofina que le dio origen.

EFE

28 de abril, 2021 – 11h28

La Alianza del Pacífico, que este miércoles cumple diez abriles de la Afirmación de Escofina que le dio origen, nació con el “angurriento” plan de que sus integrantes (Pimiento, Colombia, Perú y México) pudieran ser vistos por el mundo “como una sola gran peculio”, influyente y poderosa.

Así lo explicó a Efe Eduardo Ferreyros, exministro de Comercio Exógeno peruano quien en 2011 fue uno de los creadores de la iniciativa, impulsada por el entonces presidente, Alan García (1985-1990 y 2006-2011).

Ferreyros asimismo resaltó que desde su concepción, la Alianza tuvo otro objetivo aceptablemente claro: penetrar en los mercados asiáticos.

“Los objetivos ambiciosos, sin perder soberanía franquista ni nulo, eran los de conseguir a tener una presencia mundial como una misma peculio, en términos de comercio e inversiones”, indicó el exministro.

Ese “sueño” se podio en el hecho de que, aparte México, “de forma independientemente, los países del familia somos economías pequeñas”.

“Pero integrados los cuatro, con acuerdos conjuntos frente a un mundo que nos estuviera viendo como una gran peculio, la octava peculio mundial, estaríamos en condiciones de influir conjuntamente en la toma de decisiones de las reglas mundiales de comercio”, razonó Ferreyros.

Más allá de esto, el otro objetivo era poder acercarse de modo conjunta a mercados lejanos como los asiáticos, un espacio donde claramente “es más viable acercarse juntos que hacerlo solos”, por más que los países miembros de la Alianza ya mantengan acuerdos bilaterales de comercio con las potencias asiáticas.

A madurez de Ferreyros, tras diez abriles de trabajo conjunto, el “proceso sigue avanzando”, si aceptablemente “lamentablemente” ha sufrido una desaceleración con la pandemia de covid-19, poco que calma que “pronto se pueda aventajar o reacomodar” para seguir delante.

“Hay que tener claro que aquí lo que se buscan son encadenamientos productivos. Para exportar cobre no se necesita un tratado de huido comercio (TLC). Eso se usa para exportar productos con valencia adjunto. Con o sin TLC, Perú seguiría vendiendo cobre a China o Asia en genérico, que son un gran mercado. No se hacen estas cosas para exportar lo mismo, sino para exportar con valencia adjunto”, explicó.

A su madurez, lo importante ahora para el futuro de la Alianza del Pacífico es terminar “las asociaciones” con otros países, como Ecuador, Canadá o Singapur, todos interesados en profundizar sus lazos con la ordenamiento y poder así seguir avanzando en estos planes.

“Por ejemplo, las industrias tecnológicas aún no engancharon, pero será ideal que empresas asiáticas puedan instalarse aquí. Con reglas de acumulación de origen, se podría nacer a exportar tecnología”, apuntó Ferreyros.

En cualquier caso, y pese a cumplir diez abriles, para el exministro la Alianza es una iniciativa “todavía en crecimiento, imberbe y con gran futuro”. (I)

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