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Towla 24

Economía y Wall Street sonríe a Biden, expertos advierten de inflación

mayo 4, 2021

Tras certificar una recesión anual, en 2020, del 3,5%, la más profunda desde 1946. En presencia de esta oportuno coyuntura, los escasos vientos en contra proceden de unas perspectivas inflacionistas que podrían condicionar las carteras de inversión a medio plazo. Aunque sigue cundiendo la parecer de que la presión de los precios no obligará a la Reserva Federal a modificar los tipos de interés ni este año ni, a buen seguro, en 2022.

Nunca en la historia económica contemporánea, desde la Segunda Extirpación Mundial, el retorno de beneficios en los mercados de capitales estadounidense había sido tan benévolo y positivo como con la Delegación Biden al cumplirse los primeros cien días de papeleo en el estreno de un inquilino en la Casa Blanca. Así lo atestigua JP Morgan, que achaca este comportamiento a los suntuosos programas de estímulo monetario y fiscal.

En una nota a inversores, sus expertos creen, encima, que las subidas impositivas anunciadas por el equipo financiero que dirige la secretaria del Fortuna, Janet Yellen, no dañarán la crecimiento de los activos tanto como anticipan los analistas bursátiles. “No está mal para determinado al que Donald Trump etiquetó como Sleepy Joe durante la campaña”, escribe John Normand, responsable del argumentario difundido por el lado de inversión amerindio.

Las ganancias del S&P 500 en el periodo de indulgencia presidencial de Biden rozaron el 25%, comparado con el casi 15% de revalorización de este indicador en los poco más de los tres primeros meses de Trump en el Despacho Oval. Hasta ahora, el récord lo ostentaban los cien días del inicio del mandato de John F. Kennedy, con poco más del 20%.   

ganancias S&P con Bidenganancias S&P con Biden

Para JP Morgan, las políticas instauradas por Biden desde la inauguración de su lapso “han sido beneficiosas para los mercados”. Aunque los indicadores futuros de abundante capacidad apunten a escenarios ambiguos y no tan positivos”. Esencialmente, por su anuncio de duplicar la presión fiscal sobre las ganancias de haber hasta el 43,4% para las mayores fortunas estadounidenses. Adicionalmente de las subidas impositivas a las corporaciones, el fondo de infraestructuras, los gastos sociales y los cambios regulatorios.

Si adecuadamente, a querella de sus analistas, “no supondrán un detrimento significativo de las ganancias”. Un panorama que explican de forma facundo: “la visión desde los mercados, ya desde la campaña electoral de 2020, apuntaba a subidas tributarias sobre las corporaciones, lo que descartó mínimos retrocesos en el S&P 500. Pero internamente de un clima de beneficios impulsado por el nuevo estímulo fiscal y la precipitación de las vacunas.

La táctica de la firma -reza la nota a inversores de JP Morgan- actualizada y prolongada en el tiempo, no atisba cambios hasta finales de año, que culminará rodeando de los 4.400 puntos”. La semana pasada rozaba los 4.200. Los dos incrementos de gravámenes sobre las ganancias de haber, la de 1986 -del 20% al 28%- y la de 2013 -del 15% al 25%- desembocaron en un repunte modesto de este indicador, de rodeando del 5%, mientras las normas fiscales entraron en vigor.

Para sus analistas, la esperada política fiscal de Biden contribuirá a “la rotación en el valencia de los activos, dominados por las big-tech, en vez de en un descenso del mercado”. En parecidos términos se manifiestan los estrategas de UBS Mundial Wealth, que en otro disección a sus inversores dicen no apreciar correlación entre las subidas impositivas al haber y las valoraciones de acciones en los parqués bursátiles”.  

La lección del mercado incluso ha cedido veterano trascendencia al despegue de la actividad, que ha resurgido con inusitada fuerza. El PIB de la primera potencia mundial creció un 6,4% entre el mes de enero y marzo, según la estimación original del Sección de Comercio, que apuntala un ritmo sensiblemente superior al 4,3% registrado en el postrer trimestre de 2020.

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La catapulta del pago del consumo -con el carburante del software de estímulo de 1,9 billones de dólares, una de las primeras conquistas de la Delegación Biden en el Congreso- que repuntó un 10,7% en términos anualizados, ha dejado a la caudal estadounidense al borde de restablecer sus niveles previos a la avenida. Un ritmo desconocido desde la período de los sesenta. El valencia del PIB, medido con la inflación ajustada, alcanza los 19,1 billones de dólares frente a los casi 19,3 billones que registró al inicio de la crisis sanitaria.

En un circunstancia de paulatina retirada de las restricciones sociales, robusto creación de empleo y con las ayudas federales espoleando el pago de las familias y una creciente demanda de consumo que empieza a emerger en la industria del turismo -se ha reanudado las reservas de viajes- y de los haberes de abundancia.

Bajo una comunión de objetivos con la Reserva Federal, que mantuvo la semana pasada sin cambios los tipos de interés en el rango 0 %-0,25 % y su ritmo de importación de deuda, a la vez que destacó el “progreso” en la recuperación económica del país, tras la crisis provocada por la pandemia, gracias al “avance de la inoculación y al potente respaldo de las políticas fiscales” que han contribuido a que los índices de actividad económica y empleo hayan despegado con virulencia”, explicó la Fed en su mensaje coyuntural al término de la reunión de Mercados Abiertos.  

Crecimiento del PIBCrecimiento del PIB

“El brinco de crecimiento del 6,4% del PIB supone recuperar el 91% de la desgracia generada por el Covid-19 y sitúa a la caudal chaqueta en la senda de otro repunte del 9,6% en el trimestre presente, lo que le llevaría a aventajar definitivamente el badén de la Gran Pandemia”, auguran los economistas del panel de Bloomberg, Yelena Shulyatyeva y Carl Riccadonna.

En Goldman Sachs estiman que los americanos han viejo el primer tramo del año con una capacidad de capital de 2,3 billones de dólares por encima de la tasa consignada a finales de 2020. Su predicción para el conjunto de este deporte es de un ascenso del PIB del 8%.

Pero bajo esta entorno despejada, surgen algunos nubarrones. Las perspectivas inflacionistas por el calado de los estímulos fiscales -de más de 5 billones de dólares, tres veces el desplegado para hacer frente a la crisis de 2008- y monetarios preocupan a los inversores. La reaparición del trasgo inflacionista es, de hecho, el sónar que aparece en el radar coyuntural del Junta de Biden.

Patrick Zweifel, economista director de Pictet AM, admite que, “probablemente, estamos frente a el veterano aventura en 15 abriles de robusto aumento de la inflación en EEUU”. Si adecuadamente “hay que tener en cuenta que los confinamientos por la pandemia han causado cuellos de botella en la propuesta, con aumento de precios de materias primas y otros factores de producción”.

Los precios de algunos contratos de petróleo quedaron brevemente en película en 2020, pero su posterior recuperación puede impulsar una inflación anualizada por encima del 3% a lo abundante del segundo trimestre. Entre otras razones -explica Zweifel- porque “los plazos de entrega se han alargado, reduciendo la disponibilidad de mercancías”.

Estas presiones inflacionistas por restricciones de propuesta “deben hacer de vientre con la reapertura de la caudal, aunque la demanda va a aumentar a medida que los consumidores gastan los cheques del plan de estímulo fiscal; sobre todo, en servicios”. De forma que las expectativas de inflación para 2021 han aumentado al 3,3%, en cinco abriles a 2,7% y en diez abriles a 2,3%, máximos desde julio de 2014, aclara.

Sea como fuere, “las expectativas de los mercados financieros dependen del contexto inflacionista y la historia proporciona una enseñanza actos al respecto. Más en concreto -dice Zweifel- “podemos fijarnos en nueve clases de activos por sus índices: mercados monetarios, bonos del Fortuna de EEUU, deuda del Fortuna de EEUU protegida contra la inflación (TIPS), deuda empresarial de inscripción rentabilidad de EEUU, crédito escalón de inversión, materias primas, oro, acciones del S&P 500 y vivienda.

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