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Towla 24

Dos cartas sobre “Los Simpson” y el cine colombiano

abril 20, 2021

Informativo destacadas de Opinión

Hace 4 horasPor: Cartas de los lectores

“Los Simpson embrutecen”

Con profundo desagrado batalla ya en dos oportunidades absurdos planteamientos que desafortunadamente El Espectador decidió editar.

No son Los Simpson un producto cultural, ya que no corresponde a la civilización sino a la industria del entretenimiento estadounidense, que se rige por dinámicas muy ajenas a la filosofía. Precisamente, es un producto para entretener apagando lo que la filosofía candela las potencias activas del hombre.

Los Simpson no pueden por ende ser objeto de estudio con las herramientas de la filosofía, ya que representan el nivel 0 de la intelectualidad. Adicionalmente, cuando se requiere de la filosofía como utensilio de estudio, es para desconstruir, evidenciar las lagunas, mostrar lo que en realidad está pasando.

¿Qué tiene que ver Marge Simpson con Aristóteles? NADA. Sus artículos son un patchwork en realidad difícil de digerir.

Los Simpsons embrutecen a la adolescencia con el matracaje de historias sin sentido, sin enseñanza, sin fondo ni materia plomizo alguna.

Con sus artículos legitiman la ignorancia entre los jóvenes colombianos, la muestran como deseable, por lo que los invito a utilizar la plataforma de la cual disponen para difundir verdadera civilización y no una pseudofilosofía de pacotilla.

Daniel del Castillo Rengifo. Politólogo, Universidad Panthéon-Sorbonne.

Cuidado con el cine colombiano

Leo con suma preocupación los artículos que ha publicado la sección de Civilización de El Espectador premeditadamente de la reforma tributaria y el Fondo para el Ampliación Cinematográfico (FDC).

Aunque el ministro de Civilización acento del interés de extender la solidaridad al sector cinematográfico, lo extraño es que esas medidas no se hubiesen socializado ayer. La prueba está en la reacción de las realizadoras y los realizadores que se tomaron las redes sociales con el #SOSCineColombiano. Su indignación, su frustración y su hidrofobia son muestra de que el Gobierno no pensó en ellos al momento de idear una modificación tan importante a uno de los títulos esenciales de la identidad franquista.

El FDC ha sido esencia para el esplendor del cine colombiano, que ahora es referenciado en el mundo e incluso llego a los Óscar. Con orgullo hemos celebrado la creatividad de nuestros cineastas. Ahora tenemos que insistir en que no se cambien las reglas del surtido.

Ramiro Heredia. Cartagena.

Envíe sus cartas a leedor@elespectador.com

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