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Towla 24

Damián Kuc sale de Picnic por las redes donde halló trabajo más allá del entretenimiento

abril 27, 2021

El chaqueño Damián Kuc, creador de contenidos digitales, que co-conduce “Picnic en el Carretera Doce”, un ciclo musical para apoyar la reactivación de la ambiente artística, confesó que su vida “cambió por completo” a partir de la ataque en internet de ‘Historias Innecesarias’, su ciclo de micro documentales que ya fueron vistos por millones de personas.

“Me di cuenta de que en internet había todo desde el primer día que tuve paso allí. Me dí cuenta que podía darle un uso sindical más allá del entretenimiento y que era un sitio que borraba los límites y barreras”, reflexionó Kuc en charla con Télam.

Exestudiante de criminología y standapero en su Resistor nativo, Kuc comenzó a producir y compartir sus contenidos motivado por la intuición y la curiosidad que lo llevaron a sumergirse en las profundidades de internet.

Ahora, adicionalmente, comparte con la actriz Pauli Echeverría, un músico invitado y con la billete del filósofo Darío Sztajnszrajber, “Picnic en el Carretera Doce” un espacio con canciones en vivo que se interpretan desde lo más suspensión de un edifico porteño mientas cae la tarde y que cada miércoles a las 19 sube un nuevo episodio a YouTube.

Télam: ¿Cobra una dimensión exclusivo hacer un software con música en vivo en tiempos de pandemia?

Damián Kuc: Ya desde un principio me parecía increíble imaginarme en un software al cual iban a ir músicos y músicas que yo escuchaba; era como un delirio. Hacerlo en un contexto pandémico asimismo era muy imprudente porque habían pasado meses sin poder ir a un recital a escuchar música en vivo.

T: ¿Aceptar la propuesta significó para vos salir de determinada zona de confort?

DK: No me asustó para cero imaginarme en este nuevo rol, porque ya estoy acostumbrado al tema de las cámaras. Aunque sí fue diferente cuando llegué y me encontré con todo lo que conlleva una puesta en ambiente para poco de esta magnitud. No sentí que fuera salir de la zona de confort, porque me interesaba incluso hacer poco diferente, porque es hasta necesario.

T: En tus contenidos siempre le diste circunstancia a la música, desde el piyama oficial de Bersuit Vergarabat que usaste para conducir, pasando por los capítulos dedicados a Kiss y los Ramones en Argentina, hasta el portal que creaste primaveras a espaldas sobre Recitales en Resistor. ¿De qué guisa te acompañó la música todo este tiempo?

DK: El arte en todas sus formas sirvió de refugio para escondernos un poco de todo el delirio y la incertidumbre que genera una pandemia. Hoy en día escucho de todo, depende mucho el día y el estado de actitud, y puedo producirse de los Arctic Monkeys a Louta, Usted Señálemelo, Bándalos Chinos, El Kuelgue y, por ahí de repente, me voy a Metallica, Linkin Park, Queen. Varía un montón. La comicios depende mucho de lo que tenga que hacer en el día, aunque siquiera lo voy a desmentir: hay días en los que amo estar en silencio invariable.

T: ¿Cuál fue el episodio que más disfrutaste hacer en “Picnic…”?

DK: Por una cuestión de historia personal, de una adolescencia repleta de shows de Bersuit, de ir a verlos a dónde y cuándo se pueda, el de “Cóndor” Sbarbati me pareció un flash.

T: Tus contenidos explotaron durante el final tiempo, ya entrada la pandemia ¿Qué interrogantes te abre el futuro en relación al regreso a una supuesta normalidad?

DK: El principal interrogante que tengo respecto de la situación coetáneo es que no me preocupa en invariable; al contrario, ansío un regreso a la normalidad, pero me genera mucha incertidumbre y preocupación cuándo va a ser eso. Es extremista hippie lo que voy a sostener, pero vivo mucho el día a día. Equitativamente, venía flasheando mucho y preocupado con el futuro, y la pandemia nos demostró que uno puede planear poco un montón y luego, cuando se da revés todo, no está a tu envergadura arreglarlo. Empecé a disfrutar más lo que estaba haciendo y dejé de pensar tanto en el futuro, porque así es como uno nunca termina de disfrutar todo el represión. Fue poco muy imprudente estar de repente dedicándome a poco que no nunca pensé que se iba a alterar en mi trabajo.

T: Ya superaste la barrera del millón de suscriptores, pero ¿cuánta atención le dedicas a las críticas o los comentarios negativos de los haters?

DK: Internet es una cosa espectacular que nos dio herramientas imposibles de enumerar de tantas que son y la posibilidad de tener paso a toda la información que querramos. El precio es que cualquiera puede opinar y sostener lo que quiera de uno o de lo que hace y me parece consumado que así sea. En internet hay multitud mala como la hay en todos lados. ¿Por qué va a ser la excepción? Más aún cuando uno se puede refugiar en el anonimato. Hace mucho tiempo, entendí que hay que priorizar al que te tira buena onda. Por supuesto que uno a veces es un poco masoquista y se pone a inquirir, a acertar y a sumergirse en la mierda. Está bueno asimismo escuchar las dos campanas, porque sino uno se encierra en una burbuja donde todo es consumado y a donde todos les gusta lo que hacés. Y no hay cero más tóxico y venenoso que eso. (Télam)

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