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Towla 24

Crítica de Tiburón blanco (Great White)

mayo 4, 2021

Crítica de Tiburón blanco (Great White), la película escrita por Michael Boughen y dirigida por Martin Wilson de los productores de A 47 metros.

Hay que esforzarse para hacer una película de tiburones insulsa a estas jefatura de nuestras vidas: posteriormente de acaecer conocido tiburones en la cocaína, bestias de dos cabezas, tornados de escualos y de tener en ciernes hasta una película de selacios en un maizal (no es broma, llegará Sharks of the Corn, con la intención de hacernos consumir muchas palomitas, claro), la fórmula cómica que abraza el terror de serie B se antoja inagotable, pero está claro que la que se toma el tema en serio sí que sufre dificultades para introducir novedades.

Tiburón blanco es una película muy consciente del cine al que quiere remitirse y hasta cuela un par de guiños a la cinta de Spielberg de 1975, infinitamente más aterradora y mejor articulada que ésta, por cierto. Pero tiene en su contra varios aspectos esenciales para conseguir su objetivo: un argumento infame plagado de personajes que toman malas decisiones y una presencia casi exigua de la amenaza principal. 

Si el título os ha llevado a pensar que vais a ver un duelo entre el ser humano y el tiburón, os vais a decidir con ganas de más de forma inevitable, porque la presencia de la criatura flota rondará el 5% del metraje y, para ser justos, no resulta demasiado probable. No nos referimos solo a su aspecto (un tremendo borrón de CGI en primer oportunidad y un par de evidentes animatronics en el culminación final) sino a su propio comportamiento: desde su cercanía a la playa hasta su instinto homicida.

La sensación caudillo es que estamos delante una producción permuta que ha centrado su interés en crear una película bonita (los paisajes son espectaculares y los planos submarinos están muy mimados) pero en la que hay una carencia total de pulso narrativo.

La trama es simplona y el diseño de los personajes apunta en la misma dirección. Dada la evidente dificultad para mostrar al tiburón, el argumento tendría que acaecer conseguido crear una historia de trasfondo de los personajes que le permitiera a los espectadores empatizar con ellos, pero siquiera es eficaz creando un drama solvente en este sentido al punto de que las bajas no causan ningún impacto emocional. Son previsibles y rozan incluso lo ridículo. 

Una universidad de Finlandia ha estudiado la forma en que el cerebro humano reacciona delante el visionado de películas de terror. ¿Qué partes están más activas? Los resultados son verdaderamente curiosos.

Tiburón blanco arranca presentándonos a una pareja que es fulminada por un enorme tiburón que les ataca de forma inesperada. Lo sucedido no trasciende hasta que Kaz y Charlie, que regentan juntos un negocio de vuelos en hidroavión, llevan hasta el oportunidad a los excursionistas Jo y Michelle, quienes tienen un motivo personal para ir hasta allí.

Cuando se topan con el restos de uno de ellos, deciden sobrevolar la zona por si el otro sigue con vida y pueden socorrerlo. Así, encuentran la embarcación a la deriva y bajan a inspeccionar la zona. Un ataque repentino hace que el hidroavión se hunda y que tengan que emprender un grande alucinación de regreso en una gabarra de emergencia flanqueados en todo momento por la amenaza que les acecha bajo el agua.


Y, en existencia, por más que lo susodicho no sea ninguna maravilla, es a partir de ese momento cuando la película se desmorona de forma sonora: muchos planos de agua, mucha guardabarros y mucho dron pero pocos giros de argumento y prácticamente ni una sola sorpresa. Se le puede perdonar a una película la equivocación de medios (somos conscientes de lo caro que es rodar una cinta de estas características) pero no que esté tan vacía como para no contar carencia en existencia: ni siquiera la lucha por la supervivencia en condiciones extremas tiene la más mínima epicidad. 

Resumiendo, si estáis al acecho de las mejores películas de tiburones asesinos, casi mejor echadle un ojo a nuestro reportaje: Tiburón blanco os dejará conveniente fríos.

Valoración

En un subgénero tan saturado como el que nos ocupa, solo puedes jugártela a dos cartas: hacer poco divertido o poco serio que intimide y Tiburón blanco no consigue ni una cosa ni la otra. Muy insatisfactoria y formularia, despierta vergüenza ajena en ciertos momentos.

Lo mejor

Los paisajes son preciosos y la película está rodada con antojo… Queja que no sea un spot de una agencia de viajes.

Lo peor

Es soporífera: naufraga, y nunca mejor dicho, a la hora de presentar una historia de por sí conveniente insulsa.

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