Saltar al contenido
Towla 24

científicos eventuales o jubilados para salvarnos de más epidemias

abril 20, 2021

Madrid

Publicado:


Martes,
20 abril, 2021
06:30

Entre las paredes del CSIC se está cociendo el futuro. Ya no se prostitución sólo de nuestro día a día, con la examen puesta en los tres proyectos de vacunas contra el COVID con sello castellano llamados a combatir la pandemia, sino incluso del devenir de la ciencia en nuestro país. Y el panorama es precario.

La ciencia está en los huesos en España. Y los tres grupos de investigación de los sueros para combatir el coronavirus así lo reflejan: son equipos liderados por figuras eméritas (ya jubiladas) con un equipo de investigadores con contratos temporales en su mayoría, inestables, que no tienen rango suficiente para poder sucederles.

No es poco accesorio: el tejido investigador en nuestro país está en las mínimas. Y las tres posibles vacunas españolas, estudiadas y apoyadas por el CSIC (el Consejo Superior de Investigaciones Científicas) avanzan y se desarrollan a la velocidad dictada por los exiguos posibles y la fragilidad de los contratos temporales.

Jubilados y eventuales, sin término medio

Son tres las eminencias científicas que dirigen los grupos de investigación para dar con diversas vacunas contra el virus SARS-CoV-2. Mariano Esteban, Vicente Larraga y Luis Enjuanes. Tres investigadores de obligado prestigio… y ya jubilados. Porque Esteban tiene 76 primaveras; Larraga, 72, y Enjuanes, 76.

Mariano Esteban tiene 76 primaveras; Vicente Larraga, 72, y Luis Enjuanes, 76.

Ellos son lo que se conoce como personal emérito, ‘ad honorem’. Esto es: personal ya retirado que, siendo Doctores, pueden seguir vinculados a la institución. Fue una figura creada en los primaveras 90 en nuestro país para poder sobrevivir y competir en el tablas investigador mundial. La descuido de posibles, de plazas nuevas y la poca envite estatal hicieron que, ya desde la lapso de los 80, hubiera que acogerse a investigadores senior para ayudar el nivel gracias a sus cualidades, investigaciones y experiencia.

Pero contiguo a ellos están sus segundos de abordo: investigadores que, en pleno apogeo de su vida gremial y científica están sacando delante los proyectos de vacuna, codirigiendo los sueros españoles para batallar contra el COVID… y sin plaza fija. Es el caso, por ejemplo, de Sonia Zúñiga (en el plan de Enjuanes). Ella es la número dos, la figura senior del equipo, con una dilatada experiencia. Dirigiendo memoria doctorales, sí, aunque con un anuencia temporal, puntualizan fuentes del sector en charla con laSexta.

Las tres vacunas españolas

La precaria fórmula se repite en los tres proyectos de vacunas españolas. Gestadas en el CSIC, el fármaco que está más aventajado es el de la investigación de los virólogos Mariano Esteban-Juan García Arriaza, denominada CSIC-Biofabri, desde el Centro Franquista de Biotecnología (CNB). Los otros prototipos son los dirigidos por los virólogos Luis Enjuanes, Isabel Sola y Sonia Zúñiga, incluso en el CNB, y el que dirige el parasitólogo Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC).

El plan de vacuna de Enjuanes y Sola desarrolla un virión [un virus completo, pero sin la célula huésped que lo aloja] sintético al que se le han eliminado su virulencia (su capacidad de transmitirse) mediante ingeniería genética. Se prostitución de una copia sintética casi completa del SARS-CoV-2. Tiene características del virus, pero no es transmisible de célula a célula, de modo que entra en las células, pero no sale de ellas. Este virión sintético tiene las mismas proteínas que el virus existente, por lo que genera una respuesta inmunitaria potente. Este plan podría entrar en fases clínicas a finales de año y la vacuna se aplicaría mediante un spray.

La vacuna más adelantada es la de los virólogos Mariano Esteban-Juan García Arriaza, denominada CSIC-Biofabri

El plan de Mariano Esteban y Juan García Arriaza, denominado CSIC-Biofabri, consiste en utilizar como transporte un virus inactivado de la comunidad de la viruela para introducir la proteína spike del SARS-CoV-2, que es la que permite que el virus entre en las células. Así, se logra inmunizar a las personas para que generen anticuerpos contra esa proteína. Este prototipo ha mostrado una validez del 100% en ratones y podría entrar en fases clínicas en dirección a la primavera. La compañía biotecnológica española Biofabri, del conjunto Zendal, está desarrollando el prototipo para sus futuras pruebas en voluntarios sanos.

Finalmente, el plan de vacuna de Vicente Larraga consiste en colocar un gen de un antígeno del SARS-CoV-2 en un transporte sintético de ADN (un plásmido) que pueda ser introducido en el organismo del paciente e inducir la protección frente a la infección. Este plan se encuentra en fases preclínicas en modelos animales y podría entrar en fases clínicas pronto.

“Estamos en cuadro”

Con las investigaciones delante, el CSIC era consciente de la precariedad e inestabilidad adentro de la institución. “Las vacunas españolas han sufrido porque la investigación no se improvisa, hace descuido cuartos”, afirma en conversación con laSexta Margarita del Val, viróloga del CSIC experta en vacunas, coordinadora y portavoz de la plataforma Vitalidad General.

En el Laboratorio de Coronavirus, sólo hay una investigadora fija, de las 14 personas que lo integran, y dos técnicos

Las personas que están detrás de las vacunas ven cómo su horizonte esencial no puede ser más inestable. Porque, a excepción de Isabel Sola, ningún otro tenía plaza fija en el CSIC. En el Laboratorio de Coronavirus del Centro Franquista de Biotecnología, ella es la única que cuenta con puesto fijo de investigadora, de las 14 personas que trabajan en esta división especializada, contiguo con dos técnicos. El resto, temporales.

Parches para la carrera científica

Con las jubilaciones de Larraga, Enjuanes y Esteban existía el peligro de que dos de las investigaciones de las vacunas cayeran en saco roto. La mano derecha de Enjuanes, Isabel Sola, era la única que contaba con una plaza estable, porque sí se había presentado competitivamente, y podía hacerse cargo. Los otros dos proyectos, no. “Obtiene la plaza la persona con más calidad, como una concurso. La ciencia es muy elitista porque se intenta que el mejor o la mejor sea el que tire para delante”, explican fuentes del CSIC.

El primer paso para ser investigador es hacer la memoria doctoral y formarse en varios laboratorios. A posteriori, realizar la postesis

La carrera científica en nuestro país es, desde el principio, una lucha de los mejores contra los mejores. El primer paso para ser investigador es hacer la memoria doctoral y formarse en varios laboratorios. A posteriori, realizar la postesis. “La ciencia es internacional y las interacciones son muy intensas y buenas para luego hacer colaboraciones. En nuestro oficio la movilidad es adhesión durante los primeros 10 primaveras. Y a posteriori, incluso”, insisten fuentes científicas, consultadas por esta condena. “En algún momento uno va clarificando cuál es su potencial: uno decide establecerse en un conjunto de investigación muy amplio y otros, como independiente”.

Pero, cuando los eméritos ya no están, el liderazgo de las investigaciones, regidas por las categorías adquiridas según los concursos de plazas que se han ido ofertando, queda en el elegancia. El conjunto de investigación cae si no hay líder acreditado con el rango oficial. Y, en la última lapso en nuestro país, han sido pocas las convocatorias para ascender. Muy pocas. “La ciencia es muy elitista porque se intenta que el mejor o la mejor sea el que tire para delante. Y entonces surge una emergencia como ésta [la del COVID] y estamos en cuadro. Ahora, por ejemplo, se marcha Vicente Larraga y no queda nadie que pueda liderar”, añade Margarita del Val.

“Ha sido muy difícil que hicieran posdoctorales: algunas personas no han gastado posibilidad de estabilizarse por no poder irse fuera y no optar a las pocas plazas que salen”

En el conjunto de Larraga hay personas que no tienen la categoría adecuada (sí son estables, pero son técnicos o titulados superiores) que no pueden liderar, al no deber saledizo suficientes plazas para categoría superior. En el caso de Mariano Esteban, que incluso decide colgar la guardapolvo en el CSIC, al deber estado siempre contratado su segundo de abordo, Juan García Arriaza, éste no se ha ido fuera a otros laboratorios y no ha adquirido la categoría. En ese caso, por ejemplo, se ha solucionado con un anuencia indefinido, aunque no ha conseguido la plaza.

Ambas cosas son parches. No hay que hacerlo a dedo, hay que sacar convocatorias competitivas”, resume del Val. El cuello de botella se produce, a sus luceros, porque “ha sido muy difícil que hicieran posdoctorales: algunas personas no han gastado posibilidad de estabilizarse por no poder irse fuera y no optar a las pocas plazas que salen“.

El CSIC, séptimo en el mundo, pero precario

La ciencia en España es precaria por financiación, y en cuanto se pone más financiación, florece inmediatamente la calidad de la ciencia. Y la ciencia no puede ser una subvención, que es lo que es ahora. Debe ser una inversión”, sintetiza Margarita del Val. “Debe estar de una forma estable en los Presupuestos Generales del Estado, al igual que las pensiones, como un Pacto de Estado. Esto no lo hay. Desde el año 2009 la ciencia ha ido decayendo, y hemos estado viviendo de lo que teníamos ahorrado”.

De ahí, la situación generada en el CSIC (aunque no solamente). El Consejo Superior de Investigaciones Científicas es la agencia científica más reputada de nuestro país, y una de las más punteras a nivel europeo y completo. De hecho, es la séptima institución pública de investigación mundial.

Hay que tener estabilidad para poder hacer la memoria, posdoctorales, adentro y fuera de España, y tener la posibilidad de regresar si así lo quieres

“Hace descuido estabilidad”, remarca del Val. “¿Eso implica que me den un puesto fijo? No. Es necesaria la estabilidad de horizontes, de convocatorias: que se sepa que, si vas siendo un buen investigador, tienes una perspectiva de hacer la memoria, posdoctorales, adentro y fuera de España, posibilidad de retornar a España si así lo quieres, de continuar tu carrera promocionándote. Es una estabilidad de horizonte, pero que en la ciencia, que es un trabajo de maratón, hace más descuido“.

Esa estabilidad, por ejemplo, es necesaria para ayudar un conjunto de investigación, como cualquiera de los tres que está desarrollando las vacunas españolas. “Para que haya un conjunto estable para que no se interrumpa la posibilidad de financiar un plan de calidad, y que las personas que has formados a día X se quedan colgadas”, suspira la portavoz de Vitalidad General. “Es un rompepiernas para los proyectos de investigación. Nos impacta en continuar con los animales de experimentación, con el personal, y con los proyectos”.

La reforma de Duque

Atenuar esta precariedad es poco que se encuentra adentro de la dietario del contemporáneo Tarea de Ciencia, encabezado por Pedro Duque. De hecho, en el recién presentado esbozo de la nueva Ley de Ciencia, que reformará la constitución válido desde hace una lapso en nuestro país (desde lo peor de la preliminar crisis económica), se han introducido nuevas figuras, nuevos mecanismos, para tratar de asentar la posición de los científicos de nuestro país. Es lo que se conoce como tenure-track.

A día de hoy, existen tres rangos adentro de la figura del funcionario investigador. De menos a más, el empleado conocido puede ser investigador titular, investigador investigador y profesor de investigación. El tenure-track vendría a sustituir a la escalera más desvaloración, la de investigador titular.

Duque acaba de presentar el esbozo de la nueva Ley de Ciencia, que reformará la constitución válido desde hace una lapso en nuestro país

A luceros del profesión, estos nuevos contratos vienen a ayudar a “primar la excelencia” y contribuir a establecer un horizonte de estabilidad gremial. Un tenure-track es un sistema para que el investigador que obtenga este anuencia, siendo ya Doctor, consiga una plaza fija en cuatro primaveras, siempre y cuando apruebe dos exámenes, uno adentro de su institución y otro tramitado por una entidad independiente. Y no sería con finalidad retroactivo: quien ya sea investigador titular, lo seguirá siendo.

Retiro masiva en los próximos primaveras

Esto no ha gustado a los sindicatos. Aseguran que se perpetúa la precariedad, a sus luceros, y, tal y como está planteada por el Tarea, no garantiza que el puesto sea fijo tras la reválida independiente porque la plaza estaría supeditada a la proposición de empleo conocido, poco sobre lo que no ha habido ningún compromiso del Gobierno. Desde Ciencia afirman, en conversación con laSexta, que con esta figura “pretendemos atraer y retener ese talento”. “Es una figura internacional y entendemos que es lo mejor ahora para el jubilación generacional que va a venir”, admiten desde el aposento de Duque.

El problema no es ya sólo de las investigaciones de las vacunas, sino que, si nos retrotraemos al año 86, cuando se aprobó la primera ley de ciencia y fue cuando entraron los primeros científicos en el sistema conocido, la compensación va a ser masiva en los próximos primaveras.

“Lógicamente, lo que no se ha podido es arreglar lo que viene de diez primaveras de disminuciones presupuestarias y de problemas en la ciencia”

El Tarea sostiene que, desde que Duque llegó a la titularidad de la cartera, se ha apoyado la institución desde el primer momento, no sólo con fondos y simplificación de procesos administrativos, sino por la estabilización de medio centenar de plazas en el CSIC. “Lógicamente, lo que no se ha podido es arreglar lo que viene de diez primaveras de disminuciones presupuestarias y de problemas en la ciencia”, sonríen desde el entorno del ministro.

Pero, por ejemplo, el Tarea sí que va a meter mano en la formación posdoctoral. Actualmente, hay tres tipos de programas para los científicos españoles. Y dos de ellos, los Juan de la Cierva y los Ramón y Cajal “se van a mejorar”, confirman desde Ciencia a laSexta.

“Parches” para batallar contra las epidemias del futuro

Fuentes del sector consultadas por esta condena piensan que por ahí debe ir la posibilidad, pero que de momento se soluciona con “parches”. Poco con lo que concuerda Margarita del Val: “Debemos ser competitivos porque, adicionalmente, las enfermedades infecciosas nos van a retornar a zumbar, en Oriente están surgiendo epidemias muy potentes cada par de primaveras”.

“Han tenido una avenida de enfriamiento que viene de las aves, con una mortalidad del 40%, cuando la de este virus, el SARS-CoV-2 es del 1%”, alerta la viróloga. “Esto nos parte por la centro a la población del planeta. Por fortuna se transmite poco”, tranquiliza. “Pero esto nos lleva a estar preparados: las infecciosas las habíamos olvidado, pero aquí están”. Está por ver si la precariedad en nuestra ciencia incluso sale del olvido.

Configuración