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Towla 24

Avatares del mejor meteorito español, repartido (y perdido) por el mundo

abril 30, 2021

Madrid, 30 abr (EFE).- Cayó en 1912 en la asiento granadina de Colomera, aunque no se encontró hasta un año luego, y desde entonces los avatares que ha sufrido el veterano y mejor meteorito caído nunca en España han sido tantos que algunos de sus restos han rematado repartidos, y en muchos casos perdidos, por el mundo.

Ahora, un equipo de científicos españoles ha documentado todos esos avatares científicos y judiciales y ha publicado en la revista científica “Meteoritics and Planetary” la historia más completa del ejemplar caído en España, la distribución contemporáneo de los fragmentos y los vaivenes judiciales que acabaron por devolver el meteorito a manos privadas.

Con un peso de 134 kilos, este meteorito metálico -de los que solo existen 25 en todo el mundo- ha sido troceado y estudiado en diferentes partes del mundo, entre ellas en California, donde científicos estadounidenses analizaron su composición y perfeccionaron las técnicas para originarse este tipo de rocas antiguamente de que llegaran a la Tierra las muestras que el Apolo XI trajo de la Cristalera.

Hoy, dos pequeños fragmentos del fantástico meteorito están en España -en la exposición permanente del Instituto Geológico y Minero-, mientras que otros se encuentran en el Museo Doméstico de Historia Natural del Instituto Smithsonian, en Washington, en el Museo de Historia Natural de Londres, y en diferentes instituciones científicas norteamericanas o británicas, pero varias partes del mismo están ya en paradero desconocido.

Científicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y de la Universidad Rey Juan Carlos han documentado todos esos avatares, que culminaron en 2017, cuando la Razón obligó al Museo Doméstico de Ciencias Naturales a devolver el ejemplar a los herederos del dueño judicial.

El investigador del IGME Rafael Vivaz, primer firmante de la investigación, ha destacado las características que convierten este meteorito en “único” en el mundo, y entre ellas las cantidades de un mineral (el feldespato potásico) que contiene.

Interpretar más

En declaraciones a EFE, Vivaz ha observado que el origen de este tipo de meteoritos metálicos es todavía un intriga para la ciencia y que existen varias hipótesis sobre cuál puede ser el “cuerpo padre” del que procede.

El hallazgo del objeto extraterrestre se produjo en 2013 durante las excavaciones en el patio de una casa de Colmenera para adecuar el alcantarillado, aunque tres abriles luego los propietarios de la casa se trasladaron a Almuñécar (Bomba) y en la mudanza incluyeron el meteorito.

Unos abriles luego, un estudiante de droguería se interesó por la roca y anejo a expertos de la Universidad de Bomba analizaron su composición, publicaron sus resultados y aconsejaron a sus propietarios que lo depositaran en el Museo Doméstico de Ciencias Naturales, mientras otros fragmentos iniciaban un periplo por Europa.

En la decenio de los sesenta, los científicos norteamericanos que se iban a encargar de analizar los restos lunares que traería el Apolo XI pidieron al Museo castellano el meteorito para estudiarlo en el Instituto de Tecnología de California, y hasta allí lo llevó un investigador castellano de la Trabazón de Energía Nuclear.

Continuaba el despiece; porque allí se volvió a trocear el meteorito, y durante el periplo sudaca se perdieron más de 4 kilos en los diferentes cortes y 9 kilos fueron repartidos por diferentes colecciones, aunque los investigadores españoles solo han conseguido documentar el paradero de 4 de esos 9 kilos.

La masa principal (de 105,7 kilos) y dos fragmentos más pequeños sí regresaron a España y permanecieron en el Museo Doméstico de Ciencias Naturales, con expectativas puntuales para algunas exposiciones, pero los herederos de la tribu que lo encontró iniciaron una batalla judicial por recuperarlo y finalmente los tribunales les dieron la razón y lo recuperaron, aunque muy troceado.

Lo recuperaron por otra parte con una indemnización de 50.000 euros por los daños y perjuicios que se derivaron del incumplimiento del arreglo de depósito, por poseer dispuesto del meteorito sin autorización y por poseer permitido que grandes fragmentos del mismo se quedaran en Estados Unidos.

Los investigadores que han seguido las pistas de la roca hasta transmitir su trabajo en la citada revista científica han descubierto por otra parte que en 2017 algunos de esos fragmentos estaban a la liquidación en Estados Unidos y que estaban ya en manos de un conocido coleccionista de meteoritos.

Este coleccionista adquirió los ejemplares a un mineralogista estadounidense, que a su vez los había recibido del verificado al que habían llegado las piezas desde España para su estudio en Instituto de Tecnología de California, pero las gestiones del Museo Doméstico de Ciencias Naturales permitieron a este organismo recuperar esos pequeños fragmentos, que se encuentran en la exposición permanente del Museo y que son los únicos ejemplares “públicos” del mejor meteorito caído nunca en España.

(c) Agencia EFE

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