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Towla 24

8 medidas clave contra el coronavirus – Salud

abril 30, 2021

Que la covid-19 se transmite principalmente por el elegancia es una existencia indiscutible a estas jefatura.

Lo hace a través de los ya famosos aerosoles, que no son más que pequeñas partículas de saliva o fluido respiratorio emitidas por las personas al respirar, musitar, patalear o toser.

Aunque es evidente que los aerosoles emitidos por personas sanas no son un problema, los emitidos por personas infectadas pueden contener virus. El problema es que se mantienen flotando en el elegancia durante minutos u horas y, en ese tiempo, se pueden desplazar varios metros.

En ambientes interiores mal ventilados, los aerosoles de una persona infecciosa se distribuyen por todo el espacio con el peligro de que otras personas se contagien al inhalarlos. El elegancia de una habitación cerrada funciona como una piscina: si hay un surtidor en la piscina que saco agua con colorante (nuestro virus), al término de un rato toda la piscina (nuestro elegancia) habrá cambiado de color. No importa si estoy cerca o allá del surtidor: el agua estará coloreada.

¿Cómo sabemos todo esto? Parágrafo del conocimiento prepandemia de dinámica de fluidos y aerosoles, en el postrero año se han hecho múltiples estudios. Algunos de ellos han detectado SARS-CoV-2 infeccioso en el elegancia en interiores. Experimentos en animales han demostrado que existe contagio sin contacto en total.

Incluso se han estudiado múltiples eventos de supercontagio en los que una sola persona infecta a muchas que solo se pueden explicar por transmisión por aerosoles.

Incluso se ha determinado que infectarse en ambientes interiores es 20 veces más probable que en exteriores, lo cual de nuevo solo se puede explicar por la transmisión por aerosoles. La revista de salubridad The Lancet ha publicado recientemente un artículo que no deja espacio a dudas en cuanto a la importancia de la vía de transmisión por aerosoles.

Se sabe que las personas infectadas contagian principalmente antiguamente de tener síntomas (presintomáticas) o sin presentarse a desarrollarlos (asintomáticas). Así, se hace inasequible, a desidia de test de diagnosis inmediatos, fiables y abundantes, aprender quién es infeccioso y quién no lo es. Luego, se ha de realizar como si todas las personas lo fueran. Nos hemos de proteger continuamente.

¿Tiene sentido la desinfección de superficies?

Por razones diversas, durante mucho tiempo se han considerado como principales la transmisión por superficies y por gotas, a pesar de no suceder evidencia sobre ello.

La transmisión por superficies consiste en que una persona toca una superficie en la que hay virus y a posteriori se toca los luceros, trompa o boca. Las gotas son partículas grandes emitidas al musitar, toser o estornudar que irían a adivinar en los luceros, interior de la trompa o interior de la boca de otra persona. Por eso las medidas adoptadas se enfocaban sobre todo en desinfección de superficies y protección frente a gotas (distancia, barreras físicas).

Pero la existencia es que la transmisión principal es por aerosoles, además a distancias cortas. Incluso los Ministerios de Ciencia y Sanidad en España publicaron a finales de 2020 sendos informes sobre la transmisión por aerosoles, aunque las conclusiones no se hayan trillado muy reflejadas en las medidas aplicadas desde entonces.

Hay que cambiar la organización. La constatación de la transmisión por aerosoles del SARS-CoV-2 no es una mala notificación. El SARS-CoV-2 lleva transmitiéndose así desde el principio de la pandemia. Ignorarlo ha hecho que dirijamos los esfuerzos de forma equivocada. Retener cuál es la principal forma de transmisión de la covid-19 es nuestra mejor aparejo para impedirla.

Múltiples artículos científicos lo reflejan. La propia revista Nature en su editorial de febrero 2021 hacía un citación al cambio: “El coronavirus está en el elegancia: hay demasiado energía en las superficies”.

Lo hemos de hacer ya. ¿Cómo? Más de 100 científicos españoles hemos identificado ocho puntos esencia para rematar con la pandemia. Es un consenso atrapado entre varias áreas de conocimiento como virología, ingeniería, ciencias ambientales o medicina. Están explicados en una carta, impulsada por el colección Aireamos, dirigida a las autoridades competentes en España, centrales y autonómicas.

Las medidas prioritarias

1. Las mascarillas de uso normal han de ser eficaces. Es necesario identificar y retirar del mercado aquellas que no lo son y destacar la requisito de un buen ajuste. Una mascarilla mal ajustada (con huecos entre el borde de la mascarilla y la cara) puede ver corta su aptitud a la parte. En interiores compartidos, incluidos por supuesto los lugares de trabajo, hay que llevarla siempre, independientemente de la distancia entre personas.

2. Se han de promover las actividades en el foráneo. Esto implica allanar el uso de parques y jardines y atender los ‘falsos exteriores’ como terrazas cerradas.

3. Los espacios interiores se han de ventilar con elegancia foráneo de forma continua y suficiente, mediante ventilación natural o mecánica. Se alcahuetería de añadir agua limpia a nuestra piscina de modo continua e ir sacando agua coloreada. ¿Cuánta? La suficiente para que la piscina nunca esté muy oscura, a pesar de que el surtidor con colorante no cese.

Los criterios se han de precisar claramente. Incluso la OMS ha publicado recomendaciones sobre ventilación, aunque no expliquen aún con claridad cómo se producen los contagios.

4. Se ha de determinar el CO₂ en interiores para compulsar si la ventilación es adecuada. El CO₂ lo emitimos próximo con los aerosoles al respirar, así que es un muy buen indicador de cuánto elegancia usado hay en un espacio. Es la mejor decisión habitable actualmente para indicar el peligro de contagio.

5. Se ha de informar sobre aptitud y posibles riesgos de las diversas tecnologías de virginidad de elegancia. La tecnología preferida es el filtrado (los conocidos filtros HEPA) por eliminar eficazmente aerosoles respiratorios.

6. Se ha de prestar singular atención a los centros educativos. Son espacios con las características que propician los eventos de supercontagio: muchas personas, muchas horas diarias y ventilación en ocasiones deficiente.

7. Se han de desarrollar y aplicar criterios, procedimientos y normativas claros y eficaces en la reducción del peligro de contagio. El primero puede ser un remate de 700-800 ppm de CO₂ en interiores compartidos (hasta 1000 ppm si hay filtración suficiente).

8. La información de calidad es la mejor defensa. Se necesitan mensajes claros sobre cómo se transmite el virus y cómo protegernos. Es imprescindible que la población comprenda la dialéctica de las normas para adoptar el comportamiento idóneo en cada situación.

No es difícil. Hagámoslo.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes estudiar la interpretación innovador y ver los vínculos a los estudios científicos aquí.

María Cruz Minguillón es científica titular en el Instituto de Dictamen Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España.

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